Patricio Guzmán impacta en Berlín con su cine denuncia

El director chileno Patricio Guzmán impactó ayer en la Berlinale con su cine denuncia, del genocidio colonial al pinochetista, compartiendo jornada con un Terrence Malick que decepcionó con Knight of Cups, un filme que en ausencia del cineasta defendieron sus actores, Christian Bale y Natalie Portman.

Guzmán, fiel a su estilo, presentó en el festival El botón de nácar, un documental que sigue los pasos de Nostalgia de la luz y que arranca del desierto de Atacama, para desembocar en el inmenso archipiélago chileno que es el sur del país y la historia de masacres continuadas de la isla de Dawson.

"El hilo conductor es el agua, elemento fundamental tanto en el cosmos con la vida diaria humana, independientemente de que no todo lo que se hace con ella sea inmenso o hermoso y de las grandes tragedias que puede esconder", explicó el director, tras la proyección de su filme.

La mirada cósmica de Guzmán adopta un formato que recuerda a cualquier buen reportaje de National Geographic, para transformarse en un relato sin concesiones de la historia de dos matanzas: el práctico exterminio de la población autóctona y los desaparecidos de la dictadura.

"Lamentablemente, 40 años después de la dictadura, el gobierno de mi país sigue sin haber abordado seriamente lo ocurrido", afirmó el director, quien recordó que uno solo de sus 14 filmes, Nostalgia de la luz, ha sido proyectado en la televisión chilena. "Y de madrugada", añadió.

Malick, Oso de Oro en la Berlinale 1999 con The Thin Red Line y Palma de Oro en Cannes en 2011 con El árbol de la vida, decepcionó en cambio con su nueva incursión en el cine de cámara 'basculante. Su protagonista es un Bale que deambula entre fiestas junto a piscinas californianas de lujo o pequeñas orgías privadas, todo muy hollywoodiano, entre seres vacíos, más o menos ricos y famosos.

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