La Navidad más andaluza

  • El cantante Manuel Lombo se entregó anoche en el recital de villancicos organizado por la Fundación Cajasol en la Catedral de Cádiz

Manuel Lombo toca las palmas durante la interpretación de un tema en la primera parte de su recital. Manuel Lombo toca las palmas durante la interpretación de un tema en la primera parte de su recital.

Manuel Lombo toca las palmas durante la interpretación de un tema en la primera parte de su recital. / fito carreto

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La Navidad más andaluza salió anoche de la garganta de Manuel Lombo y viajó a los rincones de una Catedral abarrotada que, sin embargo, por su complicada acústica, impidió que la música brillase en toda su plenitud. Mas el buen hacer del cantante de Dos Hermanas decantó la balanza hacia los elogios, después de más de una protesta del público a viva voz por la falta de nitidez del sonido. El mismo Lombo pidió disculpas asegurando que la megafonía estaba preparada para un concierto con menos público. Afortunadamente, más de 500 personas se dieron cita para disfrutar de Cantes de Diciembre y colaborar así con la causa de la asociación Tierra de Todos, en un espectáculo organizado por la Fundación Cajasol con la colaboración del Cabildo Catedralicio.

Iniciaba ya su grupo de músicos y coros Al romero y al limón cuando Lombo aparecía por el altar "para cantaros y contaros la venida de Dios". A su izquierda, el misterio de la Natividad con la Adoración de los Reyes Magos a un niño llamado Manué antes de que el intérprete acometiese la Balada del Niño Jesús, dedicada a una compañera de profesión que se encontraba entre el público. Después de avisar que diciembre se asoma "por estas calles morenas", Lombo hizo un receso no sin antes dar paso a la sevillana Laura Marchena, que derrochó fuerza y buen gusto. Con nuevo traje, Manuel Lombo cantó por bulerías a la Virgen que va caminando solita y "va pisando nieve pudiendo pisar rosas y claveles". Se produjo entonces un arranque de aplausos y oles entre el público, ávido de compás festero.

Con un tema "de las sagradas escrituras" pidió por las vocaciones sacerdotales, apuntando que tiene un hermano ejerciendo el sacerdocio. Luego del Ay, ay, ay del pastorcillo del cielo llegaba la Plegaria de los tres amores: amor al hombre, amor de patria y amor de Dios. Quiso hacerla oración contra la "deshumanización de la sociedad española", por las personas "que mueren por pensar diferente" y "en definitiva por la unidad de España".

Por tanguillos recordó que "ha nacido el Rey del mundo mientras que el mundo dormía" e interpretó detrás todo un clásico de la Navidad del sur como Campanilleros. Cuando parecía que el fin del recital había llegado, Lombo tuvo el detalle de cantar a capela acercándose a los laterales de la seo gaditana, donde el sonido había llegado con más dificultad. Ahí lo bordó entre un público entregado cantando como el año pasado El rey de los cielos. Entre la letra soltó un "Viva Cai" que remató una gran actuación y un insuperable preámbulo de la inminente Navidad.

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