Jorge Sanz. Actor

"Llevaba mucho tiempo en cine y me daban envidia los actores de teatro"

  • El actor madrileño, que empezó en la gran pantalla a los 10 años y en los escenarios a los 34, actúa esta noche por primera vez en el Falla con 'Crimen perfecto', un homenaje a Hitchcock y sus películas

Jorge Sanz (Madrid, 1969) empezó a hacer cine con 10 años. Y con 13 brilló en la espléndida Valentina. Pero no hizo teatro hasta el año 2003, con 34 años. Desde entonces, su carrera teatral se ha estabilizado y hoy llega al Falla de Cádiz, donde actuará por vez primera, protagonizando, junto a Elena Furiase y Pablo Puyol, la obra de Frederik Knot Crimen perfecto.

-Reconoce Víctor Conde, director del montaje, que su versión es descaradamente hitchconiana, que es un homenaje al realizador británico. ¿Cómo es el montaje?

-Sí, es un homenaje a varias películas de Hitchcock. Está basado básicamente en la película, hasta el punto de que lo que hacemos es una recreación del rodaje de la película. Tenemos un escenario giratorio que está dentro de un plató de cine de los años 40 donde están los camerinos y donde transcurre una acción paralela a la trama. Es un montaje bastante completito.

-¿Sale Hitchcock en escena?

-Sale, pero no voy a decir dónde.

-Como salía en sus películas, ¿no?

-Efectivamente, y está durante toda la obra, pero no puedo decir dónde.

-¿Funciona la obra pese a que una de sus dos tramas sea más que conocida a través de la película?

-Sí, porque lo que funciona en esta obra es el propio desarrollo. La gente ya sabe cómo termina, pero es la manera de engordarla la que la hace interesante, y el propio texto en sí, que es maravilloso.

-Que originariamente es teatral.

-Pero hemos cogido más el de la película, porque el texto gana muchísimo con los pequeños retoques de Hitchcock. Él lo que pensaba es que había que hacer a los malos fascinantes, cuanto mejores sean los malos, mejor es el suspense.

-Usted empezó a hacer teatro en 2003, con Arsénico por compasión, más de dos décadas después de empezar su incipiente carrera como actor. ¿Cómo se siente sobre las tablas?

-Sí, yo llevaba mucho tiempo en cine y me sentía en desventaja con los actores de teatro, me daban muchísima envidia porque siempre pensaba que se lo estaban pasando estupendamente. Me costaba mucho dar el salto porque pensaba que no iba a ofrecer la misma calidad que en el cine, pero me vino Gonzalo Suárez, que es uno de los grandes, con Arsénico por compasión y con el papel de Mortimer, el de Cary Grant en la película, y no pude resistirme. A partir de entonces fui dando pasitos y ahora lo estoy disfrutando muchísimo.

-¿Con quien aprendió usted más, con Arnold Schwarzenegger o con Anthony Quinn?

-(Ríe). Yo era muy crío, y no le daba importancia a lo que hacía y para mí era como un juego. Por eso era capaz de actuar tan bien ante estos actores, porque no era consciente de la importancia del personaje que tenía enfrente.

-¿Le debe a Valentina más de media vida?

-Le debo mucho a esa película. De hecho, mi hijo nace del amor de esa película, con lo cual le debo más que a otras.

-Hace un par de semanas la volvieron a programar en televisión, y sigue siendo una delicia.

-Es que es una historia tan bonita. El paso del tiempo es muchas veces demoledor para una película, pero para otras no; las sigues viendo y siguen siendo igual de deliciosas.

-Aquella versión de la obra de Sender coincidió con adaptaciones como Fortunata y Jacinta, Los gozos y las sombras, Cañas y barro... Actualmente, en televisión, se espera a que haya un accidente de avión o un asesinato y en mitad de la instrucción judicial se hace una serie. ¿Ha cambiado demasiado la televisión?

-Bueno, ha evolucionado mucho. A veces añoro también la época en la que solo había la 1 y la 2, con las grandes producciones donde se cuidaba mucho la calidad, la cultura... Lo que pasa es que en la variedad está el gusto, y pienso que tiene que haber de todo. Se siguen haciendo cosas de muchísima calidad y cosas de poquísima calidad, ha crecido el abanico una barbaridad. Pero a veces sí que se echa de menos la calidad con la que Televisión Española cuidaba los programas y la producción.

-Acaba de tener una experiencia televisiva innovadora con Qué fue de Jorge Sanz, ¿qué tal le ha ido?

-Bueno, innovadora en España, donde no se había hecho nunca este formato. Ha sido una experiencia maravillosa, un proyecto absolutamente libre, que empezamos David Trueba y yo sin ninguna televisión que nos respaldara. Después vino Canal Plus, pero dándonos la misma libertad con la que habíamos empezado. Una serie que hemos hecho para disfrutar, para reírnos y por el placer de rodar.

-¿Ha supuesto esta serie una catarsis personal?

-Sí, esa es la idea. Pero en el momento en el que coges algo de tu vida personal y haces un chiste de ello, pues deja de ser personal para ser algo dramatizado.

-Usted ha recordado alguna vez que grandes actores españoles tuvieron lagunas, parones, en sus carreras, ¿cómo se lleva eso de pasar de rodar tres películas en un año a no rodar ninguna?

-Es que eso forma parte del oficio, forma parte del juego. Cuando quieres tener una carrera artística, no puedes pretender estar siempre en la serie puntera, en la película puntera, no. Primero porque físicamente vas cambiando y también van cambiando los personajes. Hay que saber evolucionar, dedicarte siempre a lo que tienes entre manos con el mayo mimo y el mayor cariño posible e intentar transmitir una historia que es lo que en definitiva el público agradece.

-¿Alguna vez se ha arrepentido de la decisión de no rodar con Almodóvar?

-No, no, creo que así es la vida, el cine está plagado de grandes encuentros y de grandes desencuentros que forman parte del oficio.

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