Historias de gatos

  • La muestra del artista jerezano Juan Carlos C. Laínez sobre el mundo de imposibles y felinos en la sala Benot se configura como un instrumento didáctico de primer orden

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Pintura Sala Benot Hasta el 28 de febrero, de lunes a viernes, de 9.30 a 13.30 y de 17.00 a 21.00.

Era totalmente lógico que una exposición como ésta recalase en la Galería gaditana. La obra excelsa de Juan Carlos Crespo Laínez es importante y tiene adeptos en muchos sitios, en Cádiz sobre todo.

Ya hemos hablado suficientemente, también en las páginas de Diario de Cádiz, de la obra de este artista que está en posesión de uno de los lenguajes con más personalidad del arte de nuestra zona. También hemos mencionado la trascendencia pictórica de la pintura que, ahora, se presenta en los espacios expositivos de la Galería de Fali Benot. Sólo mencionar su particular forma, su sentido artístico especialísimo, sus maneras ilustrativas que dan forma a una personal historial llena de registros representativos, de elementos únicos donde una realidad mediata recrea un mundo de imposibles, bellamente configurados.

No obstante, quiere incidir en algo que me parece tremendamente importante y que, desde aquí, quiero hacer llegar a los estamentos escolares. La obra de Carlos Laínez, la historia de sus gatos maravillosos, es un instrumento didáctico de primerísimo orden. Los niños se entusiasman con la obra de Carlos Laínez, sobre todo, con la forma llena de genial originalidad con que el autor plantea sus imposibles pero cercanos gatitos. Los alumnos gozan con la pintura, admiran curiosos cada una de las imágenes y, después, de vuelta a las aulas, viven intensamente lo que han visto y no tardan ellos mismos en atreverse a experimentar jocosas formas protagonizadas por especialísimos gatitos salidos del infinito y maravilloso imaginario infantil. Como la muestra se ilustra con un magnífico libro que recoge las obras presentadas -y algunas más- y unos espléndidos cuentos sobre cada gato, los niños leen las sustanciosas historias de gatos, pintan gatitos de las formas más curiosas, esas que sólo pueden elucubrar mentes inquietas y maravillosas como las de Carlos Laínez y las de los más pequeños. Exposición y libro que forman un importante material didáctico y que genera infinitas posibilidades para el trabajo docente. Desde aquí se lo recomiendo a mis compañeros maestros.

El pintor, que no deja de ser el primer gran niño, está entusiasmado con las preguntas de los pequeños, con sus imposibles salidas, con su inconmensurable ingenio y con las felicísimas muestras de lo trabajos realizados por ellos mismos, algunos dignos de ser colgados en una exposición paralela.

Que los más jóvenes son los que más facilidad tienen para adentrarse por el arte contemporáneo era cosa que llevaba tiempo contemplando. Sigamos apostando por dar el espacio que se merecen a nuestros pequeños y abrámosles las puertas de la emoción plástica. Ellos sí sabrán como aprovecharlo.

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