El Gobierno lamenta la negativa de Vargas Llosa

  • El Ejecutivo insiste en que el escritor peruano "era la persona más idónea" para presidir el Instituto Cervantes

El Gobierno lamenta la decisión del escritor Mario Vargas Llosa de rechazar el ofrecimiento realizado por el Ejecutivo para presidir el Instituto Cervantes, y cree que no ha habido "precipitación" en hacer pública la propuesta antes de que el Premio Nobel de Literatura comunicara su respuesta.

"No hay por qué ocultar las cosas". "Se trata de buscar los mejores para los mejores puestos, y no siempre las circunstancias permiten que sea así", indicó la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría.

Sáenz de Santamaría aseguraba que, por su trayectoria, Vargas Llosa era una de las personas "más idóneas" para presidir el Cervantes.

A primera hora de ayer, fuentes del Gobierno daban a conocer la decisión del autor de La fiesta del Chivo de rechazar la presidencia del Cervantes, aunque el escritor peruano, con nacionalidad española desde 1993, reiteraba su disposición a seguir colaborando con este organismo.

Vargas Llosa ha remitido una carta al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en la que le explica su decisión, según esas mismas fuentes.

Desde el PSOE, el portavoz del grupo parlamentario socialista en la Comisión de Cultura del Congreso, José Andrés Torres Mora, ha acusado hoy al Gobierno de haber "improvisado" en relación con este asunto. "No entiendo semejante improvisación", ha recalcado el portavoz socialista.

Durante dos días, Vargas Llosa no se había pronunciado sobre el ofrecimiento, y eran muchos los que confiaban en que aceptara, entre ellos César Antonio Molina y Jon Juaristi, exdirectores del Cervantes.

Ayer, el escritor peruano Fernando Iwasaki, buen amigo de Vargas Llosa, le decía a Efe que si el premio nobel "ha declinado esta oferta es porque nadie mejor que él sabe las responsabilidades reales que tendría, de asumir una dignidad tan importante como ésta".

Luis Goytisolo, novelista y académico de la Lengua, cree que "es una pena para el Cervantes" que Vargas Llosa no haya aceptado ser presidente, pero comprende que ese puesto da "mucho trabajo y muchas preocupaciones", y el escritor "tiene sus propios trabajos y sus propias preocupaciones".

"Todo era un despropósito", señalaba más crítico Muñoz Molina.

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