Flamenco

Gineto de Cádiz recibió el homenaje de su gente

  • El mundo flamenco celebra al bailaor Juan Jiménez Pérez en la Peña La Perla

El bailaor y gran representante del arte de Cádiz Juan Jiménez Pérez, Gineto (1925) recibió ayer en la Peña La Perla el homenaje caluroso de su familia, de sus hermanos de etnia gitana del Barrio de Santa María y de una representación del mundo flamenco de la capital. Fue una fiesta familiar, en torno a un almuerzo y sin más protocolo que las palabras de dedicatoria del promotor de este reconocimiento, el flamencólogo Félix Rodríguez quien, además de glosar sus raíces gitanas y gaditanísimas, leyó un correo enviado por la Unión Romaní de España enviándole ánimo y cariño a este hermano que ve ya la vida "desde la atalaya de sus ochenta y tres años", y sin una pierna, ay dolor para un bailaor que fue una rebujina de arte esenciado. El Tío Gineto, como es natural, se emocionó al subir al escenario llevado por su nieta Elizabeth que se ha convertido en su ángel de la guarda en estos difíciles momentos. Pero se recompuso y, cuando se le ofreció el micro y tomó la palabra, lo hizo con fuerza para lamentar su estado actual pero, sobre todo, para reivindicar con orgullo su carrera y el haber estado con las mejores compañías recorriendo el mundo y llevando el nombre de Cádiz por bandera.

Y no le falta razón a este gitano, sobrino de Rosa La Papera y primo hermano de Antonia Gilabert, La Perla de Cádiz ,nacido en una familia que siempre ha respirado arte. Desde su madre, La China, a sus hermanos, el famoso Pablito de Cádiz y El Chino, o sus hermanas Pilar, La Gineta -madre del cantaor Juan Villar- y Gertrudis, madre de la cantaora Manoli de Gertrudis. Por otra parte, en la carrera artística de Gineto no se puede olvidar -y más después del espectáculo Cádiz que lo evoca- que él es el único artista superviviente del original Las Calles de Cádiz, el de La Argentinita e Ignacio Sánchez Mejías, a cuyo elenco se incorporó siendo todavía un niño. Con posterioridad seguiría en la misma obra, pero ya en la etapa en la que la paseó Concha Piquer. También bailó en las Compañías de Lola Flores y Manolo Caracol y siempre llevando su baile cargado de la sal de Cai, portador de esencias y lleno de gracia y de frescura.

Luego, retirado ya de los escenarios y de vuelta en su ciudad, Gineto se mantuvo vinculado al baile como jefe de cuadro de la peña decana de las del flamenco de la capital, la de Enrique El Mellizo, en la que durante veinte años transmitió sus conocimientos a los artistas más jóvenes.

La vida no le fue fácil en muchos momentos de esta etapa, pero el bailaor siempre supo mantener la sonrisa frente a las adversidades, lo mismo que su arte cuando volvía a subir a los escenarios.

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