'Geografías' del proyecto vital y pictórico de Carmen Bustamante

  • Una veintena de paisajes marinos integran la muestra que ayer se inauguró en la Galería Benot

Carmen Bustamante hace más suyos que nunca los espacios de sus inspiradores paseos; los incondicionales paisajes siempre acariciados por el mar; las Geografías de su memoria, de su vida, de su proyecto artístico y vital, que ayer se inauguró en la sala Benot.

Un total de 20 piezas más otra serie de obra gráfica integran esta nueva muestra que, para la ocasión, adquiere un sentido más identificatorio de aquellos paisajes tantas veces reproducidos de algún u otro modo por la autora. "Es la primera vez que hago tantos paisajes reconocibles", puntualiza de estas piezas inspiradas en espacios de la Bahía, de playas como Cortadura o de Asilah (Marruecos); de la Barrosa, el Faro de las Puercas; las claras marismas de Sanlúcar, Chiclana..., entre otras vistas reconocibles en las arquitecturas circundantes.

Una serie de espacios que son "sentimientos", al fin y al cabo. A veces sacados de su imaginación, otros tan reales como ellos mismos, y todos, fruto de su propia experiencia sensorial. Porque a Bustamante le apasionan estos paseos perfilados por el mar, a uno y otro lado de las orillas que flanquean Cádiz y Marruecos. Las Geografías de su vida cotidiana, a fin de cuentas.

En esta ocasión la autora da otro paso más en la identificación no sólo de lugares, sino de lo que éstos significan en su imaginario pictórico. De forma algo excepcional titula cada una de sus piezas -de todos los formatos- desde los versos del libro Piedra rota, de José Ramón Ripoll. "No es que me haya inspirado en sus poemas a la hora de pintar, sino que una vez realizada la obra, he leído su libro y he encontrado muchos puntos en común", explica Bustamante.

Tu grieta y tu destierro como mi herida más profunda; Este viento que lastima con su fuerza en el rostro o Más allá del rumbo de la marea son algunos de estos versos exquisitamente seleccionados para dar más sentido si cabe a estos paisajes siempre silenciosos, bañados por esa luz casi blanquecina tan de Cádiz.

En este sentido, la artista señala que muchas veces son estos instantes en que la luz viene a posarse sobre una franja del mar, por ejemplo, lo que más le interesa, "más que el propio paisaje en sí". Una constante muy presente en sus incondicionales espumas, donde el carácter abstracto de su obra toma cuerpo en un trabajo muy de detalle, de grafías. "No es pintura de impacto, cada mancha la trabajo en profundidad".

Y así regresa Carmen Bustamante a Benot, entre un reguero de paisajes profundos y sentidos, que marcan la geografía de su obra y su vida.

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