Falta de absoluta sensatez

RAFAEL ZABALETA

Museo Provincial

JAÉN

Hace unas semanas la Consejería de Cultura ofertaba las exposiciones estrellas para este fin de año. A bombo y platillo anunciaban las que tendrían lugar en el Museo de Sevilla sobre el pintor Juan de Roelas, la del surrealista Max Ernst en el Picasso de Málaga, la del escultor Cornelis Zitman en el de Huelva y la de Rafael Zabaleta en el de Jaén. No era mala propuesta a simple vista. Se trataba de un amplio abanico de posibilidades artísticas y una oportunidad única para contemplar la obra de cuatro artistas que conceptual, estética y plásticamente llenan un espacio grande de nuestra historia artística reciente. Me interesaba, sobre manera, la muestra de Rafael Zabaleta, el pintor nacido en Quesada (Jaén) que es, sin género de dudas, uno de nuestros más grandes artistas del siglo XX y, desgraciadamente, también a uno de los artistas españoles que menos justicia se le han hecho. Debo decir que esta exposición ha sido uno de los más grandes fiascos expositivos que he contemplado en los últimos tiempos. En una sala del Museo de Jaén -sí, han leído ustedes bien, en una única sala y no de grandes dimensiones- se presentaban alrededor de cincuenta cuadros del artista jiennense. Sin ningún rigor museológico, sin ninguna consideración estética, sin el más absoluto criterio expositivo se presentaban unas piezas, casi todas de mucha entidad artística, amontonadas, unas encima de otras, sin apenas espacio para que las obras desarrollaron su sentido y dejando al espectador atónito ante tanta falta se seriedad. ¿Cómo es posible que la Consejería de Cultura pudiese asumir el patrocinio de tanta sinrazón?, ¿cómo se podía presentar aquellas obras en semejante espacio y con tan escaso criterio museológico?, ¿quién era el comisario que se prestaba a aquello?, ¿quién lo había nombrado y con qué fundamento? Muchas cuestiones que alguien debe responder. Rafael Zabaleta, después de esta exposición no sólo seguirá siendo el gran desconocido, sino que, además, el gran público obtendrá de su obra una pésima consideración, pues era imposible, ante tanto despropósito expositivo y ante tanta falta de seriedad, obtener una mínima y correcta visión de las piezas presentadas. El espectador se siente abrumado, unas obras se comen a las otras, no hay espacio para que cada una de ellas oferte su grandeza pictórica; en definitiva una gran oportunidad perdida. Con esta exposición al gran Rafael Zabaleta se le seguirá teniendo en un lugar de poca relevancia, aunque su obra haya sido una de las de mayor carácter que haya tenido la pintura española en los últimos tiempos. Y para colmo, unos pocos días después de la inauguración de esta exposición, el Presidente de la Junta de Andalucía, inaugura la sede del Museo Zabaleta en Quesada, con otra muestra paralela. ¿Dónde se encuentra la sensatez? Nuestro gran Rafael Zabaleta no se lo merece. Nosotros tampoco. Esperamos que cuando esta exposición recale en Almería, Barcelona y Madrid haya alguien que muestre algo de lucidez.

Etiquetas

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios