El FIT arranca con la versión de 'Fuenteovejuna' de El Vacie

  • La directora de la obra, Pepa Gamboa, explica que se verá "una dramaturgia libérrima que se asoma mucho a Lope"

Pepa Gamboa, en una imagen de 2012. Pepa Gamboa, en una imagen de 2012.

Pepa Gamboa, en una imagen de 2012. / victoria hidalgo

Comienza el FIT. La edición número 32 del Festival Iberoamericano de Teatro de Cádiz se inaugura hoy con las gitanas del asentamiento sevillano de El Vacie que presentarán en el Teatro Falla, a las 21.30 horas, su versión del clásico de Lope de Vega Fuenteovejuna, que el Centro Internacional de Investigación Teatral (TNT) ha producido con el grupo de mujeres de El Vacie que ya protagonizó hace unos años otra versión de La casa de Bernarda Alba. Con la dramaturgia de Antonio Álamo, la dirección del montaje vuelve a ser de Pepa Gamboa.

Gamboa recordaba ayer, en conversación con este periódico, sus reparos cuando le propusieron realizar un taller de teatro con un grupo de mujeres que no sabían ni leer ni escribir: "Pensaba que no se iban a subir a un escenario en la vida", reconocía Pepa Gamboa antes de rememorar cómo de aquella experiencia nació la premiada versión de la obra de García Lorca con la que actuaron "en los mejores teatros".

"Estamos hablando de otro teatro, porque ni son actrices ni ellas se consideran actrices"

Aquellas mujeres cuya garra sobre las tablas sorprendió al mundo teatral querían más, quería continuar subiéndose a las tablas, y Pepa Gamboa pensó de inmediato en el clásico del Siglo de Oro que firmó Lope de Vega: "A mí se me ocurre Fuenteovejuna por varias razones. Una por el tema de la honra, que en ellas está muy arraigado. Otra porque en la historia del teatro español es la primera vez que una mujer toma la voz cantante, en un acto de desobediencia civil entre comillas, porque matan al comendador, que era algo como impensable. Después porque el pueblo gitano, me gustaba esa vuelca de tuerca, dentro de nuestro propio pueblo no está considerado como pueblo, sino como populacho, y entonces era como era una especie de estructura de caja china para que nosotros mismos veamos que podemos actuar de la misma manera con otros pueblos, sin respetar sus costumbres ni su idiosincracia. También hay crítica al pueblo gitano: las bodas, los maridos, el machismo...".

Destaca Pepa Gamboa que Antonio Álamo ha realizado una dramaturgia "a pie de escena", desde una posición absolutamente libre: "Es una dramaturgia libérrima aunque se asoma muchísimo a Lope de Vega. Es una versión absolutamente libre, pero se asoma mucho a Lope, y hay muchas cosas de ellas, con frases de ellas, sensaciones de ellas, con reivindicaciones de ellas, todo muy sutil, nada panfletario, muy respetuoso".

No está de acuerdo con que este teatro sea calificado como reivindicativo, pues entiende que el teatro "es teatro o no lo es", pero sí reconoce que en este caso ha funcionado como una especie de arma social contra la exclusión: "Estamos hablando, evidentemente, de otro teatro, porque ni son actrices, ni ellas se consideran actrices, Saben que es una experiencia puntual, que van a seguir durmiendo en las chabolas, en El Vacie, pero sí han cambiado muchas cosas: para empezar, las dejan entrar en Carrefour, la gente cuando las ve no salen corriendo escondiendo el bolso y los taxistas, como las conocen, las cogen".

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