Empiezan las jornadas profesionales de cine africano del Festival de Tarifa

  • Se trata de una de las principales novedades de la edición cuyo fin es crear mecanismos para potenciar las películas

Se trata de unas de las principales novedades de este V Festival de Cine Africano y nace de la idea de dinamismo, profundizar y avanzar en la búsqueda de mecanismos capaces de potenciar el cine Africano como una verdadera industria emergente. Es por ello por lo que desde ayer y hasta mañana miércoles el colegio de La Ranita acogerá estas jornadas en las que participarán numerosos profesionales del cine a ambas orillas, que intentarán a través de las distintas mesas redondas a celebrar, dar respuesta a la encrucijada de la situación actual del cine africano.

Y es que como indica la directora del festival, Mane Cisneros, "estas jornadas profesionales hacen que el festival deje de ser meramente expositivo, para empezar a trabajar en el ámbito profesional. Considero que el FCAT´08 ha alcanzado un grado de madurez que nos obliga a trabajar en otros ámbitos. Ya no sólo en seleccionar y proyectar película. No nos olvidemos que el cine aparte de arte, es una industria de la que viven muchas personas. Creo que estas jornadas van a ser el punto importante de este año, y que de alguna manera va a marcar el trabajo que se vaya a realizar en los próximos años".

La primera mesa redonda de estas jornadas -que contará con un total de seis a celebrar en horario de mañana- se celebró ayer bajo el título El cine como expresión de una cultura y de la misma participarán: Bassek Ba Kobhio, escritor camerunés que es además productor y creador del Festival Ecrans Noir en África Central; Michel Ouedraogo, historiador de Burkina Faso que trabaja como periodista. Ouedraogo, es director del prestigioso festival panafricano de cine y televisión Fespaco. También participó de la mesa que moderará Sandra M. Maunac, el presidente de la Asociación de Productores de Nigeria, Afolabi Adesanya.

Cerrará esta primera sesión de las jornadas -que son de entrada libre y gratuita- la mesa: Nuevas tecnologías y cine no profesional en África.

En el apartado de proyecciones el domingo se pudieron visionar un total de 14 cintas de las cuales tres de ellas participaron de la sección a concurso, El Sueño Africano: Munruynagabo, del realizador estadounidense de padres coreanos, Lee Isaac Chung; la premiada Juju Factory, del realizador congoleño, Balufu Bakupa-Kanyinda; y finalmente la producción de la que participa Mali, Burkina Faso, Francia, Canadá y Alemania, Faro, la reine des eaux, del realizador de Mali, Salif Traoré.

Ya en la sección Pantalla Abierta, con la que se pretende llevar el cine africano a la sociedad que habitualmente no participa del festival, se proyectó en la plaza de la barriada 28 de Febrero: Querida Bamako, un film español que dirigido por Omer Oke, narra las desventuras de una familia patriarcada por Moussa y compuesta por su mujer y su hijo recién nacido, en las que la rutina de la vida de un agricultor se ve quebrada por una lamentable sequía que pondrá al cabeza de familia en la tesitura de embarcarse en una historia desgraciadamente habitual en su cultura. La de la inmigración hacia Europa en busca de una vida mejor con la que satisfacer la demanda de su recién estrenada familia. Una historia muy cercana a la sociedad tarifeña y que durante años ha sido espectadora del fenómeno de la inmigración irregular en toda su crudeza.

El adoquín, la acera vigilada tras ventanas con visillos temerosamente descubiertos, entre las que descubrir una realidad tangible en las costas de Tarifa que aún cuesta de justificar. Un drama humano que desemboca en lo que durante años la sociedad tarifeña viene descubriendo sin profundizar en sus causas, y que tiene de la mano del Festival de Cine Africano de Tarifa, un instrumento útil para descubrir sus motivos.

Quizás, sean pocas las personas que entiendan el mensaje que subliminarmente se esconde en un film que sienten lejano. Pero quizás, sea también, una de las mejores formas de llevar la realidad de una sociedad, la africana que puja por ser entendida más allá de sus fronteras. Es ese, el máximo sentido de esta sección Pantalla Abierta que esconde además un deseo de hacer del FCAT´08 un festival verdaderamente tarifeño. Aún sin haberlo conseguido a pesar del esfuerzo de sus organizadores y de la intoxicada razón de no se sabe qué causa, que viene pasando factura al festival que trabaja mucho por ser más tarifeño. Aún quedan por delante seis días de películas, documentales, exposiciones, mesas redondas, conciertos y otras actividades con las que hacer más corta la frontera geográfica de 14 kilómetros.

Etiquetas

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios