Emilio de Justo consigue el primer trofeo de la Feria de San Isidro

  • Poco placeado, le cortó la oreja al único toro bueno de la corrida de Martelilla

Esperemos que San Isidro ofrezca otra cara distinta en el aspecto ganadero a lo que hemos sufrido en Sevilla. Ayer, en Madrid, las cosas rodaron de manera muy parecida. Corrida de Martelilla, con el añadido de dos sobreros. Encierro de muy dispar presentación y que no dio opción al lucimiento artístico; a excepción del toro que cerró plaza, marcado con el hierro titular, del que Emilio de Justo consiguió el único trofeo de la tarde.

El cacereño tuvo en sus manos la oportunidad para un éxito clamoroso, que quedó en una oreja, con algunas protestas. Todavía poco placeado, le faltó talento y poso para redondear su faena a un toro colorao, bien hecho, pese a su excesivo peso -583 kilos-, pero justo de fuerzas. El toro, con clase, perdió las manos en la apertura de una faena que no pasó de entonada. El comienzo, con algunos muletazos desmayados, tuvo reminiscencias joselitistas. Luego, destacaron dos tandas entonadas con la diestra, con algunos muletazos de trazo largo y otros de mano baja. Con la izquierda no consiguió logros importantes y se desanimó tras una serie corta, sin emotividad. Uno de los momentos claves de su labor, curiosamente, fue un circular invertido que caló notablemente en el público. Una estocada efectiva que cobró tras tirarse con fe fue decisiva para la petición y concesión de una oreja.

De Mora tuvo como primero a un toro mansote, noblón y soso, al que no llegó a cogerle el aire. Con el peligroso cuarto, cumplió.

Joselillo no tuvo opción ante un lote complicado. Tanto con el segundo, que se revolvía con prontitud, como con el cuarto, un cinqueño con movilidad, sin entrega y que desarrolló sentido, se justificó con creces.

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