Correcta adaptación de una genial novela

Drama, Gran Bretaña, 2012, 128 min. Dirección: Mike Newell. Intérpretes: Jeremy Irvine, Holliday Grainger, Helena Bonham Carter, Ralph Fiennes, Ewem Bremner, Jason Flemyng, Sally Hawkins, Robbie Coltrane. Guión: David Nicholls. Fotografía: John Mathieson. Música: Richard Hartley. Cines: El Centro, Bahía Mar.

Grandes esperanzas fue publicada por Dickens entre 1860 y 1861. Su inmenso éxito hizo que inmediatamente fuera adaptada al teatro. Desde entonces hasta hoy ha sido representada o filmada para el cine y la televisión más de 250 veces. La primera versión cinematográfica fue rodada en 1917. La segunda, y primera sonora, en 1934. La tercera y hasta ahora mejor -que en España se tituló Cadenas rotas- la dirigió el gran David Lean en 1946, dos años antes de su también extraordinario Oliver Twist. Las primeras adaptaciones televisivas se hicieron en 1953 y 1954. Desde entonces se han multiplicado otras muchas versiones televisivas (1959, 1961, 1962, 1967, 1968, 1974, 1981, 1983, 1986, 1991, 1999 y 2011) y algunas aportaciones cinematográficas no muy relevantes (1971 y 1998, una fallida modernización de Alfonso Cuarón). Llega ahora esta versión de Mike Newell y está por llegar la filmación de la versión teatral representada en el londinense Vaudeville Theatre.

El secreto de esta atracción está en la maestría con la que la novela combina elementos policíacos (el preso fugado y perseguido por la policía, actuante en la sombra) y góticos (la señorita Havisham que, tras ser abandonada el día de su boda, vive en un caserón arruinado, vestida con el ajado traje de novia, con el banquete nupcial momificado en las mesas); pero también extremadamente modernos en el retrato del ascenso de Pip, el arribista protagonista, en la sociedad de la revolución industrial; y en el oscuro tratamiento de las relaciones entre Pip y Estella, la niña educada por la señorita Havisham para vengarla destrozando el corazón de los hombres. A ello añádanse retratos de dickensiana fuerza, como el abogado Jaggers, y extravagancia, como su pasante.

Mike Newell ilustra con corrección pero sin garra esta novela extraordinaria, centrándose sobre todo en la ascensión del Pip arribista, olvidado de los suyos para disimular sus modestos orígenes y perdido en las disolutas sociedades de jóvenes. Muy buena recreación del Londres Victoriano. Lo peor es la señorita Havisham que se carga Helena Bonham Carter, convirtiéndola en una criatura más de Tim Burton que de Dickens. Lo mejor es la creación que hacen Robbie Coltrane del abogado Jaggers y Ewen Bremner de su extravagante pasante Wemmick, con su vida privada ignorada por todos en el refugio de su casita protegida por un minúsculo puente levadizo que alza cada día al volver del trabajo para compartir su modesta vida con su padre senil. No aporta nada. Pero tampoco resta. Sirva para enganchar en su lectura a quien no conociera esta gran novela.

Etiquetas

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios