Bellas composiciones para una interpretación exquisita

  • Con el nuevo disco, la cantaora Carmen Linares inaugura su propio sello, Salobre

Desde su misma presentación, todo en este trabajo parece haber sido tratado con seriedad y buen gusto. En formato de disco-libro, Raíces y Alas ofrece, junto a los poemas elegidos, textos de Félix Grande y Miguel Copón, y una cuidada selección de fotos. No es para menos: con esta grabación, la cantaora de Linares inaugura su propio sello discográfico tras romper con la multinacional (Universal) con la que había trabajado hasta el presente.

De las composiciones hay que afirmar que Romero ha redondeado una obra dentro de la que los versos del poeta viven y respiran en un ambiente libre. Desde el inicio -con Remembranzas, que va por unas alegrías tan luminosas como las imágenes del poema- hasta el final en martinete están presenten aires y giros flamencos -una nana que se abandola, ecos de flauta y tamboril- y, en ocasiones, estilos concretos como la soleá y la bulería. En otros momentos, el compositor se distancia de esas formas flamencas para firmar dos bellísimas y emocionantes canciones: Álamo Blanco y Mares y Soles. Ligeros apuntes de viento, madera o cuerda, junto al inteligente colorido percusivo de Tino di Geraldo, sirven para crear las atmósferas adecuadas a los versos. Dentro de ellas, Carmen los dice con cuidada intensidad, manteniendo su emoción original. Siempre flamenca, aquí se revalida, además, como inmensa intérprete al servicio de unas hermosas canciones que hace tan suyas como los versos del poeta. La escucha se convierte así en una placentera lectura a ciegas que nos devuelven la profundidad y la belleza de la poesía juanramoniana. Dicho en otros términos: las canciones provocan el deseo de releer su obra.

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