Rojo y negro

Autor imprescindible

  • Un paseo imaginario por la época y las tierras de las Cruzadas

La octava novela publicada de Jesús Maeso de la Torre ya está en la librerías. Tras leerla con avidez, no me queda más que confirmar que es uno de los nombres imprescindibles de la narrativa española de este principio de siglo XXI. Y que nadie argumente que sólo hace novela histórica. La literatura es un dominio de la imaginación, y la imaginación tolera mal las fronteras y las definiciones.

El lazo púrpura de Jerusalén es una ambiciosa obra de ficción donde Maeso, un fabulador de tramas prodigiosas -lo escribí hace unos años y lo vuelvo a ratificar ahora-, vuelve a demostrar cómo utilizar un exquisito y rico lenguaje para contar un argumento modélico con el que logra adentrarnos a principios del siglo XII, en tiempos de las cruzadas, en Tierra Santa, y reflexionar sobre las tensiones y disputas entre las distintas órdenes religiosas. Estamos ante una novela que nos permite escapar de la cárcel de nuestra individualidad y asomarnos a unas vidas lejanas pero que no han cambiado tanto como uno se cree, a unas experiencias desconocidas y a unos lugares inalcanzables. Todo lo que aparece en esta novela es rigurosamente arqueológico.

Este hombre machadiano -que de niño aprendió a combatir la mediocridad circundante imaginando historias- ha montado una novela de género más que estimable dirigida a un público mayoritario, aunque capaz de complacer también a los exigentes.

Hay libros que se leen de un tirón y que nos apasionan, pero que luego se olvidan sin dejar rastro. El lazo púrpura de Jerusalén pertenece a la categoría de los libros que crecen en nuestro interior y nos van cambiando de un modo misterioso, porque nos hacen más ricos en experiencia y conocimiento, e incluso, un poco mejores de lo que éramos, si eso es posible. Anímese a entrar en su mundo. No se arrepentirá.

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