Centro de música joven La Báscula acoge las inquietudes artísiticas de varios gaditanos

Apostando por la creatividad musical

  • 'La Báscula' es un espacio destinado a los grupos noveles de la ciudad · La iniciativa oferta tres salas de ensayo, una de directos, un estudio de grabación y clases de formación

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Báscula (Del fr. bascule). 1. Aparato que sirve para medir pesos. 2. Equipamiento del Ayuntamiento de Cádiz a disposición de la población juvenil con aficiones musicales, que individualmente o formando grupos tocan instrumentos que por sus características necesitan amplificación electrónica y emiten un nivel de decibelios que necesitan espacios adecuadamente insonorizados para su práctica. Así es como definen desde la Delegación de Juventud los locales de ensayo destinados a que los jóvenes gaditanos puedan dar rienda suelta a sus inquietudes musicales.

En algo menos de un año, La Báscula se ha convertido en la mejor salida para todos aquellos músicos que necesitan el empujoncito mínimo para lanzarse a crear sus propios temas y preparar directos. En La Báscula encuentran precios muy asequibles, equipos de buen nivel y un acondicionamiento apto para este tipo de actividades que contenta a unos (los jóvenes músicos) y no molesta a otros (los vecinos).

Situada a la vera de la Lonja Municipal de Frutas, y muy próxima al Complejo Polideportivo Ciudad de Cádiz, La Báscula se ha convertido, en los escasos once meses desde su apertura, en un elemento fundamental para los incipientes grupos de la capital. "A nivel económico merece la pena bastante, porque es casi gratis", afirma Alberto, integrante de Los Lantánidos, grupo que ensaya en estos locales. En los últimos tiempos, para los grupos noveles encontrar un espacio habilitado para sus primeros pasos ha resultado una auténtica odisea: el alto precio que supone sus alquileres y el escaso número de locales que están disponibles han sido los principales problemas. "Es muy difícil encontrar un local, ya no sólo por el precio, es que no los hay, y los que hay valen diez veces más", sigue Alberto. Para los chicos de Amantes en Silencio es algo diferente: "Yo me muevo mucho por el mundo de la noche y así podemos conseguir cosas en pubs", afirma Alejandro García, aunque reconoce: "No en cualquier pub se puede, son fundamentales los contactos, porque si no, nos costaría la misma vida conseguir actuaciones".

La situación cercana a Cortadura y la buena insonorización de cara al exterior permiten la perfecta convivencia de los músicos con los gaditanos, aunque "la acústica de la sala tiene un fallo muy gordo", afirma Alberto, y continúa: "El problema está en la acústica de las paredes, que no pueden ser lisas, como mínimo habría que ponerle gotelé. La insonorización se ha hecho hacia fuera, pero para dentro, en la pared plana rebota el sonido y molesta en los oídos".

La iniciativa ofrece no sólo el espacio físico destinado al ensayo, también se busca profundizar en la formación de los músicos y animarles a la grabación de sus maquetas, así como la opción de contar con una sala de directos en la que probar sus primeras puestas en escena, porque "no nos dejan que sea un concierto", ya que "hay que venderlo más como un ensayo general".

A través de una serie de master class, los jóvenes músicos de La Báscula pueden aprender gracias a los conocimientos transmitidos por otros músicos e interpretes de un considerable prestigio y reconocimiento. De momento, el pasado mes de mayo el batería Borja Barrueta, quien actúa en la actualidad con Jorge Drexler, impartió la primera de estas clases especializadas, las cuales despertaron el interés de los grupos, ya que, tal como afirma Frasco de Los Lantánidos: "A cualquiera que le guste la música le viene bien, porque más que nosotros saben".

El estudio de grabación, perfectamente dispuesto en las instalaciones, no corre la misma suerte que los otros espacios. La sala cuenta con un buen equipo de grabación pero carece de algo fundamental, "no se puede utilizar porque no hay un técnico". Además, los grupos no pueden utilizarla por propia cuenta, y los chicos de Los Lantánidos tienen claro el motivo:"Un estudio como éste, mínimo suele costar unos 15 ó 16 euros la hora, y por ese precio no van a poner a ningún técnico". Por lo que no dudan en afirmar que el estudio de grabación es "una trola que ha metido el Ayuntamiento".

Pese a los pequeños inconvenientes, los músicos de La Báscula parecen agradecer enormemente la iniciativa e incluso han visto aumentar muchísimo sus posibilidades de futuro. "Gracias a estar aquí es cierto que nos animamos a dar más conciertos, porque ya lo tenemos todo totalmente controlado, ahora sabemos cómo va a sonar y si a la gente puede o no gustarle", afirma Alejandro García, miembro del grupo Amantes del Silencio.

Para grupos como Los Lantánidos no resultó complicado conseguir una plaza, "no fue difícil conseguirla porque no había mucha gente al principio", ellos se enteraron pronto ya que "llevaban tres o cuatro años anunciándolo". Pero después de varios meses en funcionamiento y los buenos resultados que han ido reportando a los grupos, parece ser que se está gestando una buena lista de espera. "La gente está respondiendo a la iniciativa, de hecho, cuando se apuntaron unos amigos nuestros había lista de espera", cuenta Alejandro García, de Amantes del Silencio. Para disfrutar de las instalaciones de La Báscula se requiere que los grupos sean de Cádiz, y no mayores de 35 años, al menos el sesenta por cierto de sus componentes.

El caso de los chicos de Amantes del Silencio es especialmente particular, ya que a falta de un local de ensayo, la propia calle les servía para practicar. "Antes ensayábamos hasta en la calle, nos cogíamos la guitarra y allí nos íbamos, incluso a la playa. Lo hacíamos más por libre". Por eso han visto mejorar de forma considerable sus condiciones: "Está muy bien que hayan montado esto, al menos en nuestro caso, ¡porque en la playa venía una racha de viento y te llenaba la guitarra de arena!", confiesa Alejandro.

Para satisfacer la demanda de un espacio habilitado donde ensayar por parte de los grupos locales, la organización de La Báscula mantiene un horario ininterrumpido de diez de la mañana a doce de la noche, de martes a sábado. Con este horario, un total de doce grupos al día pueden ensayar en La Báscula, ya que se distribuyen en cuatro turnos de tres grupos cada uno.

La Báscula es una fuerte apuesta por la creatividad, y no sólo en el ámbito musical, también lo es a la hora de dar rienda suelta a la imaginación de los grafiteros de la ciudad. Desde el comienzo de la iniciativa se estableció que las paredes externas del complejo de La Báscula estarían decoradas por graffitis a través de un concurso. Un certamen con el que se pretendía no sólo dar protagonismo a los jóvenes decorando el edificio de una forma fresca y moderna, sino también promocionar a los jóvenes artistas. Se pretende renovar los diseños anualmente, de manera que la decoración del edificio esté en cambio constante, y contar así también con la oportunidad de mostrar el arte urbano de todos los artistas.

Con sus más y sus menos, La Báscula ha abierto un abanico de posibilidades muy necesario para los músicos de la ciudad. Ahora sólo queda disfrutar de la música.

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