La muerte de Tirofijo llena de dudas el futuro de las FARC

  • El ascenso de Alfonso Cano, de un perfil más político, a máximo líder en sustitución de Manuel Marulanda hace pensar en la debilidad del aparato militar

La muerte del legendario Tirofijo, que ostentaba el dudoso honor de ser el guerrillero más viejo del mundo (78 años), deja a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) sin su referente más importante, sin el hombre que durante casi 50 años dirigió esa fuerza insurgente.

Pedro Antonio Marín, que así se llamaba, se puso el alias de Manuel Marulanda Vélez en homenaje a un sindicalista asesinado, pero el Ejército ya le había bautizado como Tirofijo, debido a su infalible puntería.

Su muerte, que fue anunciada el sábado por el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, y confirmada el domingo por Rodrigo Londoño Echeverri, alias Timochenko, uno de los siete miembros del Secretariado o dirección, ha coincidido con el peor momento de las FARC de los últimos veinte años.

Sus golpes y ataques son más escasos y el número de sus combatientes se ha reducido a la mitad, según algunos expertos militares, que lo cifran en unos 10.000, cuando hace sólo ocho o diez años se calculaba en 20.000.

Las deserciones, el arrinconamiento a zonas selváticas y la muerte de dos miembros del Secretariado -Raúl Reyes en un bombardeo en Ecuador e Iván Ríos en Sonsón (noroeste colombiano), traicionado por sus propios hombres- hacen creer que el debilitamiento si no definitivo es, al menos, desmoralizador.

Todos estos factores hacen creer a algunos analistas, como Alfredo Rangel, que el fallecimiento de Tirofijo "es el puntillazo final al proceso de debilitamiento" de la guerrilla, además de ser un "golpe devastador" y "desmoralizador". A juicio de Rangel, las bajas de estos jefes guerrilleros y, sobre todo, la muerte de Tirofijo, demuestran que el proyecto militar de las FARC no tiene futuro y más cuando el designado sucesor, Alfonso Cano, alias de Guillermo León Sáenz, ha sido siempre considerado como el ideólogo o cabeza política del grupo.

Para sustentar esta teoría cabe resaltar que Cano ha sido elegido por sus pares, posiblemente frente a la opción más militar que representa Jorge Briceño Suárez, Mono Jojoy, considerado uno de los hombres más duros .

Lógicamente, el Gobierno de Álvaro Uribe hace una interpretación optimista de la muerte de Tirofijo, un hombre "anclado en el pasado", con una "visión arcaica" de la política y un "obstáculo para la paz", según Santos. A su juicio, las FARC están en un momento de "resquebrajamiento irreversible", y según Rangel, abocados a un "proyecto militar sin futuro".

Para otro analista y académico, Alejo Vargas, la muerte del jefe máximo de las FARC, añadida a los últimos golpes recibidos, es la oportunidad que tiene la guerrilla para "buscar una salida realista"; es decir, una salida política.

Quienes están de acuerdo con esta teoría, y subrayando la designación de Cano, consideran que en las FARC algo se está moviendo o, incluso, se ha movido ya, al entender que ha triunfado el ala política frente a la militar precisamente por el debilitamiento de esta última.

Sin embargo, no todos están de acuerdo con esta tesis y recuerdan los permanentes mecanismos de sucesión inmediata que suelen tener estos grupos rebeldes. Los argumentos dados por unos y otros se basan en informes del Ejército, en testimonios de guerrilleros desmovilizados y en el seguimiento de los avatares de las FARC en los últimos años, coincidentes, eso sí, en el debilitamiento de sus estructuras militares, pero no en lo que puede deparar el futuro a la guerrilla más antigua de América.

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