Yemen, nuevo punto de mira

  • Estados Unidos intensificará su lucha contra el terrorismo en los valles y las cuevas de la región, donde se sospecha que se encuentran las nuevas generaciones de Al Qaeda

En Saná, capital de Yemen, son palpables los signos de un continuo nerviosismo: el general David Petraeus, jefe del Mando Conjunto Central estadounidense en la región, se reunió sorpresivamente el sábado con el presidente yemení Ali Abdula Sali. El mensaje entre líneas está claro: Washington agudizará su lucha contra el terrorismo en la zona.

El ministro de Exteriores del país, Abu Bakr al Kirbi, insiste por su parte en que Yemen gestiona por sí mismo la lucha contra el terror, al mismo tiempo que el jefe de los servicios secretos, Ali al Anisi, opina que todos los discursos sobre la presencia de Al Qaeda en el país son "muy exagerados".

Las embajadas de Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia, Italia y Japón tienen cerrada sus delegaciones en Saná debido a una amenaza terrorista de la rama de Al Qaeda en Yemen. La de España no cerró, pero limitó duramente el acceso.

Sin embargo, desde que el presidente estadounidense, Barack Obama, responsabilizara por primera vez oficialmente al grupo terrorista de la autoría del ataque frustrado de Detroit, está claro que se cierne una tormenta de castigos estadounidense sobre los valles y las cuevas de las montañas de las provincias surorientales, donde se sospecha que se encuentran las nuevas generaciones de Al Qaeda.

Los extremistas instruyeron y dirigieron al parecer en territorio yemení al atacante del avión de Detroit, Umar Farouk Abdulmutallab. Su organización se denomina Al Qaeda en la península arábiga, que surgió hace un año de la fusión entre las ramas yemení y saudí de Al Qaeda.

Su líder es el yemení Nasser al Wahishi, el que fuera secretario del propio Osama ben Laden en la guerra de Afganistán y combatiera a su lado en cada una de las batallas de la fortaleza de Tora Bora, en la que Bin Laden logró escapar de las tropas norteamericanas.

Al Wahishi se escapó por su parte de una prisión de alta seguridad en Saná, en la que tras su regreso de Afganistán lo habían confinado las autoridades de Yemen. Según los expertos, actualmente podría estar incluso en contacto con Ben Laden.

Su número dos saudí, Said Ali al Shihri, pasó seis años en Guantánamo y después fue sometido a un programa de reintegración saudí para terroristas arrepentidos. Sin embargo, su lema sigue siendo: Tal y como lo quiere dios, nuestra estancia en prisión sólo nos ha fortalecido en nuestra firmeza de seguir el principio de la Yihad.

A los estadounidenses les gustaría ver muertos o presos a los dos mejor hoy que mañana. También el imán del grupo, Anwar al Awlaki, supone una piedra en el zapato para los norteamericanos: nació en Estados Unidos, regresó a sus raíces árabes y se convirtió en un clérigo fanático.

Al parecer, tuvo un intercambio de correos con Nidal Malik Hasan, que en noviembre mató a 13 soldados en una base militar estadounidense en Fort Hood. Y se cree que también dio consejo espiritual al nigeriano Abdulmutallab antes del acto terrorista.

Yemen no es "puerto seguro para terroristas", aseguró el jefe de los servicios secretos Al Anisi. Sin embargo, hasta los atentados del 11 de septiembre de 2001, los extremistas islamistas entraron y salieron libremente del país árabe. Después el presidente Salih, que desde hace 20 años dirige el país destruido por la pobreza y la violencia, tomó la decisión estratégica de ponerse al lado de Estados Unidos para apoyarlo en su guerra declarada entonces al terrorismo.

Sin embargo, el aparato de poder del presidente se ha visto infiltrado por simpatizantes de los islamistas: la espectacular fuga de la prisión de Al Wahishi y de otros 22 compañeros de combate en febrero de 2006 no habría sido posible sin la ayuda del servicio secreto, opinan los expertos.

También la enorme corrupción facilita a los grupos organizados hacer frente a las autoridades.

Según medios estadounidenses, el Ejército norteamericano ya está investigando objetivos potenciales de ataques aéreos.

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