Pobreza y cambio climático protagonizan la cumbre de Lima

  • Más de 50 líderes de la Unión Europea y América Latina están reunidos desde ayer en Perú para debatir también sobre la crisis alimentaria y la inmigración

Una cincuentena de mandatarios de América Latina y Europa abrieron ayer en Lima una cumbre consagrada al calentamiento global y a la desigualdad social, donde también se expresan inquietudes sobre seguridad alimentaria e inmigración.

América Latina, un continente con un fuerte crecimiento económico y que sin embargo tiene los mayores índices de desigualdad en el mundo, recibe a una Europa ampliada a 27 países, cuyas preocupaciones corren por el lado del calentamiento global y la crisis alimentaria.

Los jefes de Estado deben llegar a consensos en estos temas sobre los que hay divergencias, particularmente en América Latina, donde hay una brecha enorme entre los modelos políticos liberales y los de izquierda radical que se encolumnan tras el proyecto del venezolano Hugo Chávez.

Si para Europa el calentamiento global es una de sus mayores preocupaciones, para el presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, el debate entre ecología y progreso está mal enfocado o se hace con medias verdades.

Esto especialmente en el tema de los biocombustibles (de los que Brasil es un líder mundial con su etanol de caña de azúcar) llamados a ayudar en la descontaminación, pero que obligarían a destinar alimentos al funcionamiento de motores.

"Quieren descontaminar el planeta, combatir el recalentamiento global, firman el protocolo de Kioto, y cuando Brasil ofrece un combustible no emisor de CO2, prefieren usar uno que lo emite, es una contradicción", dijo Lula.

Los biocombustibles brasileños han levantado recelos en Europa, que teme además eventuales impactos (que Brasil niega tajantemente) en la extensión de la frontera agrícola en áreas protegidas de la Amazonía, que Europa quiere que sea conservado.

Venezuela y Bolivia también han criticado los biocombustibles por el profundo impacto que puedan tener en la alimentación en el mundo.

Este caso demuestra las dificultades para los consensos que serán plasmados más tarde en la declaración de Lima.

Del lado político, la cumbre encuentra a varios de los países enfrascados en disputas que sin embargo no han tenido secuelas, por el momento, en la cita limeña.

El presidente Chávez debe enfrentarse a las duras acusaciones sobre presuntos lazos entre su gobierno y las Fuerzas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Toda la prensa estaba pendiente del encuentro entre Chávez y la canciller alemana, Angela Merkel, que protagonizaron en vísperas de la cumbre un desencuentro cuando el mandatario venezolano la situó ideológicamente cerca de Hitler.

Merkel hizo el jueves un llamado a profundizar los intercambios y puso sobre el tapete la necesidad de avanzar en acuerdos europeos con aquellos países que quieran hacerlo, en clara alusión a la Comunidad Andina de Naciones (CAN) donde Colombia y Perú presionan para ir en esa dirección, mientras Bolivia y Ecuador abogan por la opuesta.

En general, lo que le interesa a la Unión Europea es reforzar sus lazos comerciales con América Latina, un continente con una explosiva expansión económica en los últimos años, gracias en gran parte a los altos precios internacionales de las materias primas.

Este interés contrasta con el hecho de que Latinoamérica tenga un récord de desigualdad en el planeta, con 194 millones de pobres (36% de sus habitantes) y 71 millones de indigentes (13%).

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