Olmert, contra las cuerdas

  • El titular de Defensa y principal socio del Gobierno israelí, Ehud Barak, exige al primer ministro que dimita o forzará un adelanto electoral · Duda de que pueda compaginar asuntos políticos y personales

El ministro de Defensa y principal socio del Gobierno israelí, Ehud Barak, exigió ayer al primer ministro, Ehud Olmert, que cese en sus funciones y le advirtió que, si no lo hace, tratará de forzar el adelanto de las elecciones.

Barak, líder del Partido Laborista -de cuya participación en la coalición gubernamental depende la continuidad de Olmert al frente del Ejecutivo-, no puso plazos para el cumplimiento de su exigencia pero ayer mismo autorizó que varios de sus diputados presentasen un proyecto de ley para disolver el Parlamento.

"No creo que el primer ministro pueda acometer a la vez sus funciones de gobierno y sus asuntos personales", consideró el líder laborista en una rueda de prensa en alusión a las graves sospechas que pesan sobre Olmert por un caso de corrupción.

"Tiene que desconectarse de la dirección diaria del Gobierno", subrayó Barak al entender que, mientras el titular del Ejecutivo afronta una investigación judicial, no puede hacer frente a los actuales retos que Israel tiene por delante.

El titular de Defensa mencionó el recién iniciado proceso de paz con Siria, el más avanzado con los palestinos, la lucha contra el movimiento islamista Hamas en Gaza, la negociación para un canje de prisioneros con el grupo chií libanés Hezbolá y la amenaza de Irán.

Barak hizo sus declaraciones en una breve comparecencia ante los periodistas en la Knesset (Parlamento israelí), tras mantener un encuentro de carácter privado de más de una hora con Olmert en la oficina del primer ministro en Jerusalén.

En sus palabras dejó a elección del jefe del Gobierno el método para apartarse de sus gestiones.

"No importa de qué forma lo haga: exención, vacaciones, dimisión... No seremos nosotros los que le digamos cómo hacerlo", dijo Barak, quien recalcó que "por el bien del Estado y las normas de Gobierno, el primer ministro tiene que apartarse de sus funciones".

La ley israelí establece que el primer ministro puede pedir una exención de 100 días para ocuparse de problemas personales de cualquier índole, en cuyo caso le sustituiría la titular de Asuntos Exteriores y viceprimera ministra, Tzipi Livni.

La ministra, actualmente una de las políticas más populares en Israel, no se ha pronunciado sobre el caso de corrupción, que el martes llegó al punto de ebullición con el testimonio ante un juez del empresario estadounidense Morris Talansky.

Ese testigo, el principal en la investigación, reconoció haber entregado al primer ministro israelí hasta 150.000 dólares, en su mayor parte en sobres con dinero en efectivo.

Parte del dinero, según el testimonio, fueron donaciones "legales" para las campañas electorales de Olmert, y el resto "préstamos" para gastos personales.

La deuda no fue saldada por el primer ministro, que según distintas cartas en poder de la Fiscalía ayudó después al empresario a fomentar sus negocios, en lo que podría considerarse un delito de soborno.

La comparecencia de Barak coincide también con los resultados de un sondeo del diario Haaretz en el que el 70% de los encuestados dice no creer el argumento de Olmert de que no empleó el dinero para su uso personal, sino únicamente con fines electorales.

Entre los votantes de Kadima, el partido que lidera el primer ministro, el porcentaje de incrédulos asciende al 51%.

Pese a los sondeos y a las exigencias de Barak, a la que se sumaron inmediatamente todos los partidos de oposición -entre ellos el derechista Likud, actualmente favorito en los sondeos de intención de voto-, Olmert aún no había tomado a primera hora de la tarde de ayer la decisión de dejar la jefatura del Gobierno.

"El primer ministro no ha tomado la decisión de cesar en sus funciones y, por ahora, no hay más que decir", dijo a Efe su portavoz, Mark Regev.

Regev eludió revelar si Olmert reaccionará a la petición para su dimisión, ni si podría cambiar de opinión en las próximas horas, pero no hay duda de que Barak le ha acorralado frente a la puerta de salida, si es que esta vez cumple sus amenazas.

Se trata de la tercera vez en un año, y la segunda en menos de un mes, que el líder laborista advierte de que dejará el Gobierno si Olmert no presenta su dimisión, pero hasta ahora se había retractado porque, en caso de convocarse elecciones anticipadas, todos los sondeos le sitúan por detrás del Likud.

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