Ecuador expulsa al secretario de la embajada de EEUU

  • El Gobierno de Rafael Correa lo acusa de "inmiscuirse en asuntos internos"

El Gobierno de Ecuador expulsó hoy al primer secretario de la Embajada de Estados Unidos en Quito, Max Sullivan, por inmiscuirse en los asuntos internos del país.

El canciller ecuatoriano, Fander Falconí, anunció la expulsión en una rueda de prensa tras conocerse un informe de la Comandancia de la Policía sobre la supuesta injerencia del diplomático en la Unidad de Investigaciones Especiales (UIESS).

Falconí hizo el anuncio tras una reunión del Consejo Nacional de Seguridad Nacional (Cosena), el máximo organismo de asesoría en materia de seguridad del Estado, a la que también asistió el presidente ecuatoriano, Rafael Correa.

En la conferencia de prensa estuvieron presentes también el ministro de Gobierno (Interior), Gustavo Jalkh, y el de Seguridad Interna y Externa, Miguel Carvajal.

El Gobierno decidió expulsar al funcionario estadounidense por "una inaceptable intromisión en los asuntos internos de Ecuador, concretamente con su posición, cuestionamientos y condicionamientos que ha hecho a la Policía nacional", declaro Falconí.

Según el canciller, después de la reunión del Cosena, el Gobierno decidió pedir la expulsión inmediata de Sullivan y le dio un plazo de 48 horas para que abandone el país.

"Creemos que esta decisión supone una señal muy fuerte de hacia dónde se dirige el Gobierno, que plantea que todos los elementos de cooperación internacional sean transparentes, públicos y a través de acuerdos formalizados", explicó el canciller.

"De acuerdo a los informes, debidamente firmados por las autoridades de Policía, el funcionario en cuestión ha condicionado competencias de autoridades nacionales a la continuación de cierta cooperación", afirmó por su parte el ministro de Gobierno.

"Ese condicionamiento vulnera las competencias y atribuciones de autoridades nacionales que pueden tomar sus decisiones en cuanto a quién debe dirigir una unidad de investigaciones especiales que es competencia del comandante general", añadió.

Según Jalkh, "no es dable que un funcionario de otro país condicione esas competencias nacionales a sus visiones particulares".

Segunda expulsión relacionada con la embajada

La expulsión de Sullivan se da pocos días después de que el presidente Correa ordenara la expulsión de un agregado de la Embajada estadounidense, Armando Astorga, quien había anunciado que esa legación diplomática daba por terminado un convenio verbal de financiación a dos unidades especiales de la Policía.

El 7 de febrero, Correa leyó una carta de Astorga dirigida al mando policial del país, en el que informaba que quedaba terminado "el entendimiento de apoyo logístico y operativo brindado a la unidad del centro de operaciones anticontrabando de la Dirección Nacional de Inteligencia de la Policía Nacional".

Ese apoyo también se extendió a la UIESS, ante lo que el gobernante ecuatoriano ordenó que se devolvieran todos los equipos que EEUU había entregado como ayuda a las unidades policiales.

Correa calificó de "groseras" las justificaciones que Astorga había formulado en la carta y ordenó su expulsión, aunque luego se conoció que para esa fecha el diplomático ya había salido del país en un proceso de rotación de personal de la legación.

Pocos días después, Correa acusó a la Embajada de EEUU de haberse llevado de la UIESS los ordenadores, junto con la información que contenían, por lo que reclamó la devolución de esos equipos y amenazó con sancionar a los policías que habían entregado los equipos con información recogida durante quince años.

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