Cuba carga otra vez contra Bush por actividades de diplomáticos

  • El ministro de Exteriores cubano emplaza a Washington a explicar supuestas transferencias económicas de sus diplomáticos a opositores del régimen

Cuba volvió a cargar hoy contra el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, y dijo que empieza la cuenta atrás para que Washington dé explicaciones sobre presuntas actividades ilegales de sus diplomáticos en La Habana. El ministro cubano de Exteriores, Felipe Pérez Roque, emplazó hoy en conferencia de prensa a Bush y a su secretaria de Estado, Condoleezza Rice, a responder a las acusaciones de que diplomáticos norteamericanos en La Habana sirvieron de correos para entregar a disidentes dinero de un anticastrista de Miami tildado de terrorista.

"Esto es un conteo de protección (cuenta cuando un boxeador está caído). Ellos sabrán qué hacer. No debe subestimarse la gravedad de los hechos denunciados", señaló el ministro al pedir que Washington tome medidas respecto a los diplomáticos involucrados, incluido el jefe de la Sección de Intereses de EEUU en La Habana (SINA), Michael Parmly. "Deben responder. Tenemos derecho a saber", insistió.

Las denuncias de Cuba se basan en correos electrónicos y llamadas telefónicas divulgadas esta semana por funcionarios y medios oficiales sobre entregas a opositores de varios miles de dólares presuntamente enviados por Santiago Álvarez, preso en EEUU y acusado por La Habana de terrorismo. Según La Habana, Parmly sirvió de "correo" para el envío de dinero de la fundación de Miami Rescate Jurídico -supuestamente dirigida por Álvarez- e incluso adelantó fondos personales a disidentes en Cuba.

Pérez Roque denunció, además, que la SINA sirvió de correo para trasladar a espaldas de la Fiscalía estadounidense -según dijo- un documento de la opositora Martha Beatriz Roque que permitió a Álvarez una condena menor en EEUU por tenencia de armas para atentar contra Cuba. Denunció la "actuación ilegal" de la SINA, que "alienta, financia, organiza, dirige y monitorea" la actividad de los opositores, algo que, además de ilegal -agregó- no está en los acuerdos de 1977 por los que ambos países abrieron oficinas de intereses en Washington y La Habana.

Miembros de la disidencia como Laura Pollán, de las Damas de Blanco, que agrupa a familiares de 75 presos condenados en 2003, admitieron haber recibido ese dinero, aunque afirmaron desconocer su procedencia. Aunque las cantidades recibidas oscilan entre los 200 y los 2.400 dólares, Pérez Roque recordó que en Cuba ese dinero "es más de diez veces el salario medio" y está "manchado de sangre".

No obstante, el canciller no anunció ninguna medida contra Parmly ni la SINA, al recordar las reiteradas notas de protesta enviadas por Cuba en los últimos años por la actuación de los diplomáticos estadounidenses en La Habana, aunque subrayó que espera que Washington rectifique su proceder en la isla. "Esperamos que el gobierno de EEUU se llame a capítulo y tome las medidas pertinentes para rectificar la conducta de sus diplomáticos en Cuba", dijo, al recordar que ese compartimiento viola las leyes estadounidenses, las cubanas y las convenciones internacionales.

Preguntado sobre la posibilidad de que se produzcan detenciones de disidentes involucrados en los hechos denunciados, Pérez Roque se limitó a decir que ésta es una "investigación antiterrorista" que "sigue en curso" y hay que esperar a que concluya.

En su opinión, esta investigación no debería molestar en la Unión Europea (UE), que el mes próximo debe evaluar la situación de las sanciones impuestas en 2003 tras la detención de los 75 disidentes, que permanecen suspendidas desde 2005. "No he visto ninguna declaración oficial de algún representante de la Unión Europea o de algún país miembro que cuestione el derecho de Cuba a denunciar públicamente el resultado de una investigación sobre el terrorismo muy grave, y no creo además que tendrían razón para hacerlo", indicó Pérez Roque

El canciller aprovechó la oportunidad para criticar la intervención de Bush el miércoles, durante el primer "Día de Solidaridad con el Pueblo Cubano", promovido por Washington. Bush anunció que permitirá a los estadounidenses enviar teléfonos móviles a familiares en la isla, como medida de presión para que aumente la libertad de expresión allí.

"Fue un show decadente, un discurso irrelevante y cínico, un acto de propaganda ridícula y de mal gusto", dijo Pérez Roque, y agregó que Bush es "un gobernante agotado, un presidente en salida, empacando sus bultos para irse para el rancho de Texas, desacreditado, un político que es rechazado abrumadoramente en su propio país".

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