Bush ordena derribar el satélite que caerá a la Tierra en marzo

  • El artilugio utiliza un combustible que podría ser peligroso si se inhala

El Pentágono derribará el satélite espía L-21 de Estados Unidos antes de que entre en la atmósfera terrestre, según anunció ayer el subjefe del Estado Mayor Conjunto, general James Cartwright. En una conferencia de prensa, Cartwright anunció que la orden de que se derribe ha sido dada por el presidente de Estados Unidos, George Bush.

El Departamento de Defensa tiene previsto derribar el satélite espía L-21 de EEUU mediante un misil táctico lanzado desde un barco estadounidense antes de que entre en la atmósfera terrestre y desviarlo sobre aguas marítimas.

El Pentágono explicó que se ha tomado dicha decisión por "el daño potencial que representa para los ciudadanos el combustible del cohete que lleva el satélite".

La caída se producirá en la primera semana de marzo, según el viceasesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, James Jeffries, que también estaba presente en la conferencia de prensa, aunque no especificó fechas. A su vez, Cartwright indicó que en el peor caso posible el combustible puede ser peligroso en caso de ser inhalado.

Desde hace 50 años han reingresado en la atmósfera terrestre alrededor de 17.000 objetos fabricados por el hombre y ninguno de ellos ha causado algún problema grave. Ocasionalmente han logrado pasar la atmósfera los restos de naves mucho más grandes, como el tanque de combustible de un cohete Delta II de 255 kilogramos que cayó en 1997 en una granja de Texas en 1997.

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