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Cuando Bush no es bienvenido

  • Los colonos israelíes creen que el presidente norteamericano acude a presionar al Gobierno para que detenga la construcción de nuevos asentamientos en Cisjordania

La voluntad clara del primer ministro israelí, Ehud Olmert, de controlar la colonización antes de la visita del presidente estadounidense, George W. Bush, a Jerusalén indigna a los habitantes de estos asentamientos, que observan con recelo la llegada del dirigente norteamericano.

Un Gobierno "a las órdenes" del presidente estadounidense "no tiene ninguna razón de existir", afirmó en un comunicado el lobby de los colonos, después de las consignas dadas por Olmert a los diferentes ministerios, prohibiéndoles que concreten cualquier proyecto de colonización en Cisjordania sin pedir antes autorización.

La gira que Bush comienza mañana por Oriente Próximo se enmarca en el contexto creado tras la conferencia de paz de Annapolis (Estados Unidos) a finales de noviembre, que dio un impulso a las paralizadas negociaciones palestino-israelíes, comenzando por tratar el espinoso problema de la colonización.

En el asentamiento judío de Kyriat Arba, vecino a la ciudad palestina de Hebrón, al sur de Cisjordania, los colonos temen que Bush venga a presionar a las autoridades israelíes para que frenen un poco más la expansión de los asentamientos.

"El Gobierno no puede recibir órdenes de Bush. La construcción de Kyriat Arba, y de otras en la Tierra de Israel, debe continuar", afirmó Hagai Glass, concejal del ayuntamiento de esta colonia de casi 6.000 habitantes.

Los colonos se oponen con fuerza a cualquier concesión en la que ellos consideran la "Tierra de Israel", que tiene sus fronteras en los límites fijados por la Biblia, lo cual incluye a Cisjordania. Por tanto, estos israelíes se oponen a la creación de un Estado palestino dentro de un acuerdo de paz, tal y como Bush desea. "Hay decenas de familias en las listas de espera para obtener un alojamiento en Kyriat Arba", agregó Hagai Glass. "Para los palestinos, la paz es sólo una máquina de guerra que servirá para echarnos de la tierra de nuestros antepasados", agregó.

Creada tras la guerra de 1967, cerca de la venerada Tumba de los Patriarcas de Hebrón, venerada por judíos y musulmanes, Kyriat Arba es una de las colonias más antiguas de Cisjordania.

La tensión es palpable en esta localidad austera, que todavía está de luto por dos soldados muertos en un ataque palestino. "Somos las primeras víctimas de la perversión de este Gobierno que negocia con terroristas", afirmó Eliahou Atlan, profesor de Historia en la colonia.

Para este hombre, la visita de Bush "sólo tendrá como resultado un aumento de la violencia palestina, de la cual y paradójicamente vendrá la salvación" de los colonos.

La realidad es que un fracaso de las negociaciones de paz debido a la violencia reinante alejaría, según Atlan, el fantasma de la retirada de los asentamientos de Cisjordania.

En agosto de 2005, Israel ya desmanteló sus colonias de la Franja de Gaza.

La llegada de Bush a Jerusalén se verá rodeada de manifestaciones de la extrema derecha y los colonos. Concretamente, se ha previsto una gran protesta en Har Homa, un barrio de Jerusalén Este donde el Estado hebreo prevé construir centenares de casas, lo cual ha provocado la ira de EEUU y los palestinos.

Desde la ocupación de Cisjordania, en junio de 1967, cerca de 270.000 israelíes se han instalado en este territorio y otros 200.000 viven en barrios colonizados en el este de Jerusalén.

Tampoco el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamas) espera nada bueno y arremetió contra la gira de Bush. Su portavoz, Sami Abu Zuhri, opinó que lo único que pretende Bush es "hacerse la foto", por lo que "no es bien recibido en la región".

Abu Zuhri indicó que Bush también pretende reforzar al Estado judío y su ocupación. "La visita de Bush no es bienvenida porque pretende servir a la ocupación y darle apoyo político y psicológico", dijo. "Ésta no es más que una visita de despedida para hacerse algunas fotos cuando Bush ya se prepara para dejar la Casa Blanca", indicó.

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