Aumentan las tensiones en Serbia ante el aplazamiento del acuerdo con la UE

  • El primer ministro, Voslislav Kostunica, se opone a firmar un acuerdo con la Unión Europea mientras ésta se incline por favorecer la independencia de Kosovo

Las tensiones en el seno del Gobierno serbio van en aumento ante la oposición del primer ministro, Voslislav Kostunica, a firmar un acuerdo con la Unión Europea (UE), mientras ésta se incline por favorecer la independencia de Kosovo.

En un comunicado difundido el miércoles, los ministros del gobernante Partido Democrático (DS) del presidente serbio, Boris Tadic, y sus aliados, han instado a Kostunica a convocar para el jueves una sesión especial del gabinete para "tomar una postura" sobre el acuerdo político y comercial con la UE.

Pero poco después de emitirse en Belgrado esa nota, desde Bruselas llegaba la noticia de que la firma del documento quedaba pospuesta, aunque la oferta se mantiene sobre la mesa.

Así, a pocos días de la reelección, el pasado domingo, del europeísta Tadic en la jefatura del Estado, la discrepancias sobre este asunto amenazan con desatar una seria crisis política.

El trabajo del Gobierno, integrado por el DS y sus aliados, por una parte, y el Partido Democrático de Serbia (DSS), de Kostunica, y su aliada Nueva Serbia, ha quedado prácticamente paralizado.

Y es que ya ayer Kostunica había rechazado, a través de sus portavoces, la posibilidad de que el Gobierno se reúna para tratar este asunto, relacionado con la independencia de Kosovo, antes de que el Parlamento se pronuncie al respecto.

Los observadores consideran que una mayoría de los diputados se pronunciaría en esa Cámara en contra, tanto del acuerdo, como de la misión que la UE prepara desplegar en Kosovo.

No obstante, el presidente del Parlamento ha insistido en que no puede convocar la sesión sin tener previamente una postura del Gobierno, donde, a su vez, habría más voces a favor de firmar el acuerdo con la UE.

Kostunica y Tadic comparten la política respecto a Kosovo: ambos rechazan categóricamente la independencia que quiere proclamar en breve la mayoría albanokosovar que conforma la población de la secesionista provincia.

Pero Tadic considera que el proceso de acercamiento de Serbia a la UE debe tratarse como un asunto separado del de la solución del estatuto definitivo de la conflictiva provincia serbia, aunque coincide con Kostunica en su rechazo a la misión que la UE ha decidido enviar a Kosovo, en sustitución de la de la ONU, desplegada desde el fin de la guerra, en 1999.

Ya en los últimos meses, Kostunica, que ha establecido la integración europea como uno de los puntos principales de su Gobierno, ha empezado a mostrar serias reservas hacia la UE ante la postura favorable de muchos de sus miembros a una posible independencia de Kosovo.

Bruselas dio el lunes su aprobación jurídica y financiera al envío de unos 1.800 agentes encargados de la administración policial y judicial de Kosovo, cuyo envío se produciría tras una "decisión política" de la UE.

Kostunica ha calificado a esa misión como un "engaño", pues considera que con ella la Unión se dispone a tutelar la independencia de Kosovo, aún si es declarada de forma unilateral.

La semana pasada, la UE propuso a Serbia firmar el 7 de febrero un acuerdo interino para el diálogo político, la cooperación económica, el libre comercio y la liberalización de visados, como un paso en el acercamiento del país balcánico a "los 27".

La oferta se produjo ante la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en ese país, en lo que se interpretó como un apoyo al candidato pro europeo, Tadic, quien compitió con el euroescéptico y pro ruso Tomislav Nikolic, que perdió por poca diferencia de votos.

Pero para el primer ministro serbio, la oferta del acuerdo de la UE equivale al reconocimiento de la independencia de esa provincia serbia.

Kosovo es una provincia serbia poblada por una abrumadora mayoría de albaneses que ultiman los preparativos para proclamar la independencia, en coordinación con Estados Unidos y la UE, por quienes esperan ser reconocidos pese a la oposición de Serbia, que cuenta con el apoyo de Rusia.

Serbia se opone rotundamente a la independencia de su provincia y a los actos unilaterales, y considera que el envío de la misión europea sin el visto bueno del Consejo de Seguridad de la ONU sería una violación del derecho internacional.

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