Los jóvenes portuenses disfrutan de su propia caseta en la Feria

  • La Caseta de la Juventud abre por primer año sus puertas adecuando su música a los gustos juveniles y combatiendo la crisis con precios populares. La última jornada fue tranquila y sin sobresaltos.

La Caseta de la Juventud encontró su lugar en la Feria. Por primer año, los jóvenes portuenses tuvieron su propio espacio donde disfrutar de la música y de un ambiente distendido en compañía de las amistades, siempre acompañados, eso sí, de la tradicional jarra de rebujito.

Desde la dirección de la caseta se apostó por una música desenfada y discotequera -rumbas y canciones de los años ochenta- que buscaba al público juvenil e invitaba al personal a bailar. “Aquí vienen después de comer, para pasarse toda la tarde bailando”, comenta Juanma Sánchez, uno de los camareros de la caseta.

La afluencia de público al mediodía es escasa. Los jóvenes llegarán más tarde para quemar los últimos cartuchos de la Feria de 2009. “Hoy (por ayer) bajamos todos los precios para agotar las existencias. No es un día bueno para nosotros, el mejor ha sido el viernes, que llenamos la caseta por la noche”, aseguran los camareros.

Esta edición de la Feria se ha visto ensombrecida por las contínuas reyertas entre los jóvenes, en muchas de las cuales tuvo que intervenir la policía para que nadie resultara herido. “Algunos no saben disfrutar de la Feria, vienen por la noche con alguna copa de más y surge la violencia. A nosotros estas circunstancias nos ha afectado para mal”, aseguran los trabajadores de la caseta. “Deberían de poner más presencia policial en esta calle, porque así se evitarían las peleas entre chavales”.

 El buen ambiente es vital para la caseta, que además ha visto como muchos jóvenes hacían su particular botellón en la puerta de la caseta. “Nosotros hemos tenido que bajar los precios debido a la crisis y la competencia del botellón. Aún así han venido muchos jóvenes en esta Feria con ganas de divertirse”, comentan desde la caseta de la juventud.

Los jóvenes han buscado su propia movida, lejos de las tradicionales sevillanas y el ambiente clásico ferial. Los gustos juveniles son diferentes, muchos prefieren un ambiente más discotequero donde bailar a sus anchas y escuchar los hits del momento. Además, la juventud tiene su propio horario de Feria, mientras que los adultos prefieren una jornada diurna ellos se decantan por tarde-noche, momento en el que comienza su diversión.

Desde la Caseta de la Juventud esperaban una mayor afluencia de público, pero es cierto que este es el primer año que se abre un espacio destinado exclusivamente a los jóvenes de la ciudad. Seguramente, el efecto boca a boca arrastrará a más chavales en próximas ediciones.

Son pocos los que en la última jornada de la Feria se acercan por la Caseta de la Juventud, muchos volverán mañana al instituto y la fatiga de estos días comienza a pasar factura. La diversión por este año se terminó, los exámenes  están a la vuelta de la esquina.

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