Las rebajas de agosto

  • La hoguera seguirá echando humo en el mes del descanso por excelencia

Cerrado por vacaciones. No hay quien pueda con agosto. La desconexión está servida. Muchos ya han disfrutado de su descanso estival, pero la mayoría sigue abonada al mes del relax por excelencia, cuando la actualidad informativa se desploma, los periódicos parecen víctimas de un ataque de anorexia y los necesitados telediarios se nutren en exceso de reportajes a pie de playa cuyo mayor interés suele residir más en las formas (carnes) que muestran las cámaras que en los contenidos. Las exigencias se rebajan en agosto.

No faltarán los recalcitrantes que seguirán guardando fidelidad perruna a su diario de cabecera -que en el mundo pasan cosas y se está o no se está- pero el grueso de los mortales intentará obviar los dramas y miserias cotidianos tostándose al sol, embarcándose en viajes más o menos apasionantes (y apasionados: hay un par de amantes, la historia es real, que residen en Sevilla, ella recién casada, que han planeado coincidir estos días en Nueva York como por casualidad -ella va con su maridito- y además la buena mujer se ha comprometido con el otro a dejar a su esposo a la vuelta de vacaciones; hay gente para todo), sumergiéndose en las largas inmersiones en los placeres de la lectura o tirados a la bartola, echando las preocupaciones por la borda del tiempo libre, cuando mirar la hora deja de ser una necesidad y se convierte en otro pasatiempo. Las prisas se rebajan en agosto.

La paradoja nunca morirá en este mundo de seres contradictorios. La mayoría tiene ahora tiempo de pensar y reflexionar para no tener que tomar siempre prestadas las ideas de otros. Esto va también por nuestros dirigentes, que también tienen derecho a irse de vacaciones por mucho que algunos critiquen a Zapatero por atreverse a holgazanear unos días en vez de afrontar estoicamente la crisis. Agosto, buen momento para que se rebaje la demagogia sin nuestros próceres de por medio.

Los que van atener que poner de póquer son los magistrados de la Sala 61 del Tribunal Supremo, que van a quedarse este mes sin vacaciones para agilizar la ilegalización de ANV y del PCTV. Para escarnio de la legión de los que maldicen el alud de noticias que danzan todo el año alrededor de la hoguera vasca. Que se vayan preparando, que si no querían café van a tomarse dos tazas. Para empezar, mañana más de uno se quedará helado al toparse con la sonrisa ajada de ese siniestro individuo pegado a una guadaña que intenta pasar por hombre pobre y que es algo mucho peor: un pobre hombre. Las víctimas del terrorismo llorarán por las esquinas y muchos corazones encogerán como un periódico cualquiera: De Juana será un transeúnte más, aunque cargue con el cartel de asesino y cada día con las letras más gordas, que no se arrepiente de nada. Hay que apretar los puños mientras los jueces le buscan las vueltas y los cuartos, que encima se nos vuelve a poner estupendo dejando otra vez de comer. Otro brindis al sol que se fundirá cuando el esperpéntico soldado de plomo salga mañana de la cárcel y nos rebaje a los instintos más primarios.

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