El presidente sostiene que Europa "no puede detenerse" tras el no irlandés al Tratado

  • Rajoy asegura que no llamará "xenófobo" a Zapatero por apoyar la directiva de retorno

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, reconoció ayer que el no de Irlanda al Tratado de Lisboa es un "revés" para el proceso de construcción europea, si bien advirtió de que el irlandés es un "caso singular". Durante el debate en la Cámara Baja sobre el reciente Consejo Europeo, Zapatero aseguró que los Ventisiete han decidido actuar "con prudencia, sin imposiciones y desde el diálogo".

"Es momento para ganar tiempo y favorecer el diálogo. Seguiremos adelante, Europa no puede detenerse y España asumirá sus responsabilidades", dijo antes de expresar su "convicción" de que Europa "sigue avanzando".

Zapatero se refirió también al incremento de los precios de los productos alimentarios y del pétroleo y anunció la presentación, antes de final de año, del Plan de Eficiencia Energética.

Por su parte, Mariano Rajoy -en su primer cara a cara con el presidente tras su reelección cómo líder del PP- ironizó con la "discrección exquisita" que marcó la presencia de Zapatero en la cumbre europea y que, dijo, "en lo único que se ha hecho notar de verdad es en el levantamiento de la sanciones a Cuba".

Rajoy, que propuso que el Senado se reuna en julio en sesión extraordinaria para ratificar el Tratado de Lisboa y dar ejemplo del compromiso de España, sacó a colación el apoyo del PSOE a la directiva sobre inmigración, que endurece la reagrupación familiar y amplía el plazo de retención de los sin papeles, para saludar la "rectificación" de Zapatero. "No le llamaré xenófobo por esto. Es más, le brindaré mi apoyo", dijo el recién reelegido presidente del PP al jefe del Ejecutivo.

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