El 'portazo' de San Gil agita la tensión en el PP

  • La presidenta del PP vasco abandona la ponencia política por "diferencias de criterio fundamentales" · Aguirre fue la primera en salir en su defensa

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Lo decidió la noche del domingo, cuando faltaban unas horas para que se presentara el borrador de la ponencia política del PP, elaborado por ella misma, José Manuel Soria y Alicia Camacho.

Los problemas habían empezado días atrás, se notaba que Soria quería lanzar un mensaje a Coalición Canaria, con la que gobierna en coalición, con un párrafo de aproximación a los nacionalismos. San Gil por su parte pretendía que se incluyeran referencias a la situación en el País Vasco y a la voluntad inequívoca de marcar distancia con los que apoyan a ETA y a su brazo político. Ahí empezaron los problemas.

San Gil llamó el miércoles a Rajoy para comunicarle que existían discrepancias y Rajoy le dijo que apoyaba su posición. El viernes, San Gil volvió a hablar con el presidente del partido cuando comprobó que se había filtrado el borrador a algún medio de comunicación, lo que significaba que, si se admitían sus modificaciones, ella aparecería ante la opinión pública como una persona intransigente, dura, "brazo político de Rajoy" (sambenito que le han adjudicado en diversas ocasiones) e inamovible en las tesis antinacionalistas. Nuevamente recibió palabras de tranquilidad por parte de Rajoy pero la noche del domingo, al advertir que no habría cambios en el borrador, decidió renunciar a la ponencia y dejar que saliera el texto redactado fundamentalmente por José Manuel Soria.

María San Gil justificó su decisión con el argumento de que lo hacía "por diferencias de criterio", según ella "fundamentales". Una nota del PP vasco anunciaba que María San Gil no renunciaría a seguir aportando "puntos de vista para colaborar en la mejor propuesta estrategia y estrategia políticas del partido".

En el borrador, el PP es definido como un partido "reformista, liberal y centrista", apuesta por recuperar el Pacto por las lIbertades y contra el Terrorismo y derrotar a ETA, así como impulsar Pactos de Estado con el PSOE.

La polémica está nuevamente servida, y los dirigentes del PP se encuentran nuevamente con una serie fisura en el partido, protagonizada en esta ocasión por una persona como María San Gil, un símbolo en el PP, una persona a la que se identifica con el valor personal, el coraje, la ética y la defensa de unos valores muy concretos aún a riesgo de su vida, como ocurre no solo en su caso sino también el de los compañeros que le acompañan en la peripecia vital y política de militar en el PP vasco.

La primera voz que expresó su apoyo incuestionable a María San Gil fue la de Esperanza Aguirre, que urgió a la dirección del PP a reflexionar.

Otro dirigente del PP que ha expresado en más de una ocasión sus discrepancias respecto a algunas de las inercias que implica el giro al centro, el portavoz de Exteriores, Gustavo de Arístegui, fue un paso más allá, informa Europa Press. De Arístegui expresó su "apoyo absoluto" a San Gil y también pidió una "profunda, seria y urgente reflexión" a la cúpula popular. Incluso se mostró "más que dispuesto" a firmar una "enmienda a la totalidad" a la ponencia política si desde Génova no se abre una "reflexión seria" sobre la redacción actual.

Más explícito fue el diputado Rafael Hernando, que consideró "muy preocupante que haya algunas personas dentro del PP que pretendan hacer un cambio de estrategia sin contar con las personas importantes del partido".

El que fuera uno de los principales asesores de José María Aznar, Carlos Aragonés, también valoró que "algo se está haciendo mal cuando en una semana se va Acebes y la siguiente San Gil sale de la ponencia".

El presidente del PP catalán, Daniel Sirera, y el diputado Juan Costa señalaban que el discurso del PP no se entiende sin San Gil.

El líder, Mariano Rajoy, ayer guardó silencio.

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