El heredero mejor preparado

  • Don Juan Carlos ha inculcado desde joven al Príncipe qué significa ser rey

"Majestad, no tengáis ninguna duda de que siempre pensaremos en España y de que toda nuestra vida estará dedicada al bienestar de los españoles". Dirigidas a su padre, el Príncipe Felipe pronunció estas palabras durante el banquete de su boda con Letizia Ortiz el 22 de mayo de 2004 en Madrid. La frase resume toda una vida dedicada a prepararse como futuro jefe del Estado, con el ejemplo de sus padres.

Si algo ha estado siempre presente en la relación entre padre e hijo ha sido la voluntad de don Juan Carlos de que don Felipe fuera partícipe, desde muy niño, de la responsabilidad que supone ser Rey. "Felipe, no te duermas! Mira lo que hay que hacer cuando se es Rey", cuentan que le dijo al Príncipe de Asturias, que entonces contaba con 13 años, en la noche del 23-F.

Lo cierto es que, aunque la infancia del Príncipe fue más fácil que la de su padre, su niñez y juventud estuvo muy marcada por una intensa formación de la que, sin temor a equivocarse, se puede afirmar que es la mejor que ha recibido jamás un rey. Aún así, los Reyes quisieron que desde pequeño el heredero de la Corona fuera tratado como "uno más" en la escuela, sin privilegios. Aunque no fue la voluntad de sus padres lo que motivó que don Felipe tuviera que sentarse en la última fila de la clase, sino su estatura de 1,80 con 16 años.

Don Felipe estudió así sin ningún protocolo especial, primero en un colegio seglar y después en un colegio en Canadá, al que sus padres decidieron enviarle para que aprendiera a vivir por sí mismo. Al igual que su padre el Rey, pasó por las tres academias militares y después estudió en Madrid Derecho y Políticas, para completar su formación con un máster en Relaciones Internacionales en Estados Unidos.

A su vuelta, el Rey decidió que el Príncipe comenzara a tener agenda propia y unas responsabilidades que han ido creciendo. En muchas ocasiones ha sido enviado por don Juan Carlos como su representante a la toma de posesión de presidentes iberoamericanos. Don Felipe siempre ha tenido claro que su principal desafío y responsabilidad es lograr que la Corona siga gozando del respeto que ha logrado su padre y dar continuidad a una Monarquía como institución útil, que no siempre lo tendrá fácil en los desafíos del mundo moderno, como ha quedado claro en el ejemplo británico.

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