Un guardia civil evoca ante Ibarretxe el llanto de los niños del cuartel atacado

  • El Gobierno vasco organiza por segundo año un acto al que no acuden el Partido Popular ni el colectivo Covite · El lehendakari convoca a las víctimas tras acusar al Gobierno de amparar la tortura

El guardia civil Leoncio Sainz, que participó ayer en el homenaje a las víctimas del terrorismo celebrado en el Kursaal de San Sebastián, preguntó a los etarras cómo pueden mirar "a los ojos de sus hijos" tras el atentado contra la casa cuartel de Legutiano (Álava) en el que murió el agente Juan Manuel Piñuel. Sainz intervino visiblemente emocionado en el segundo acto institucional en favor de los afectados por el terrorismo organizado por el Gobierno vasco, al que acudieron centenares de víctimas y representantes institucionales, políticos y sociales del País Vasco.

"Hay un sonido que no puedo quitarme de la cabeza en estos momentos: es el llanto de los niños en el interior del cuartel de Legutiano. Vivimos y morimos para que el hijo de Juan Manuel Piñuel tenga un futuro en paz", confesó Sainz ante los asistentes con voz entrecortada por la emoción.

Leoncio Sainz, agente de la Guardia Civil herido en un atentado cometido en Galdácano (Vizcaya) el 14 de octubre de 1984, explicó que "afortunadamente" tiene "otra imagen" en su cabeza "que demuestra la dignidad del pueblo vasco", como el momento de "unidad" que se vivió en el Parlamento autonómico cuando un "guardia civil y un ertzaina hicieron una ofrenda floral delante de la imagen de Piñuel" tras el asesinato de éste.

El portavoz de las víctimas ensalzó la figura de su compañero asesinado y recalcó que, en la lucha contra el terrorismo, el instituto armado "está dando lo mejor que tiene, su sangre, por España, el País Vasco y la libertad".

El emotivo acto estuvo presidido por el lehendakari, Juan José Ibarretxe, quien aseguró que reuniones como la celebrada en el Kursaal donostiarra sirven "para luchar contra el olvido" de la sociedad respecto a la barbarie terrorista. Intervino también Maixabel Lasa, la directora de la Oficina de Atención a las Víctimas del Terrorismo y viuda del ex gobernador civil de Guipúzcoa Juan Mari Jáuregui, asesinado por ETA en el año 2000.

Ante víctimas de ETA, del GAL, del Batallón Vasco Español o de la Triple A, Maixabel Lasa quiso dejar claro que, independientemente de quién haya producido su sufrimiento, "el derecho a la verdad, a la justicia y al reconocimiento del daño causado son derechos de todas las víctimas del terrorismo".

El padre del mosso d'EsquadraSantos Santamaría, asesinado por ETA en 2001, vaticinó durante su intervención que "algo está cambiando" en la sociedad vasca, cada vez más convencida de la lucha contra el terrorismo. No obstante, reconoció que "falta mucho por cambiar", aunque podría lograrse "mediante el arma más legal y la que más temen esa pandilla de asesinos, que es la unidad de todas las víctimas, de las instituciones y de los partidos políticos contra ellos".

Al acto no asistieron ni el Colectivo de Víctimas del Terrorismo en el País Vasco(Covite) ni el PP en protesta por la resolución aprobada por el Parlamento regional en la que se denuncian torturas contra presos etarras.

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