"Mi descompresión ha sido muy rápida y no me ha fallado el corazón"

  • El ministro que impulsó las políticas sociales del Gobierno de Zapatero trabaja en la reunificación de las fundaciones del PSOE para buscar soluciones a los problemas que plantea el futuro

A pesar de que su salida del Gobierno ha sido sonada, Jesús Caldera alardea de su perfecto estado de salud política para minimizar los daños: "No me ha fallado el corazón al dejar el Gobierno".

-¿Añora el Gobierno?

-No. Como le dije al presidente del Gobierno, mi proceso de descompresión ha sido muy rápido y no me ha fallado el corazón. ¿Usted conoce a alguien que haya sido más tiempo ministro que otra cosa en la vida? No. Un cargo público siempre es temporal.

-Si hubiera continuado como ministro de Trabajo le hubiera tocado administrar vacas flacas y anunciar malas noticias.

-Sí, pero este periodo es transitorio y estamos más preparados para afrontarlo que hace cuatro, ocho o doce años. Durante mi etapa como ministro hubo una expansión del trabajo formidable: se crearon tres millones de empleos. Sabíamos que no se podía mantener el elevado ritmo de la construcción. Ahora se está produciendo un redimensionamiento del sector. En dos o tres años se recuperará.

-¿Dos o tres años?

-Es muy difícil de precisar. La crisis financiera americana, que es la que ha provocado esta desaceleración mundial, parece que ha tocado fondo, y es posible que se produzca una ligera recuperación a partir del próximo año. Nadie lo puede saber. ¡Ojalá sea antes! Insisto, en un par de años se perderá empleo en la construcción, pero en la industria, en términos interanuales, se continúa ganando empleo.

-Usted ha negado en varias ocasiones que se haya peleado con el presidente Zapatero. ¿Pero entiende que sea difícil de explicar que el ministro que ha protagonizado las políticas sociales del Gobierno socialista en la pasada legislatura haya pasado al banquillo del partido?

-Hay gente que me hace esa reflexión, pero no me he peleado con el presidente. La prerrogativa de formar Gobierno es suya, y no ha habido ningún desencuentro. Todo lo contrario, me ha encargado crear una fundación para preparar el futuro del PSOE.

-¿En ese proceso de reunificación de las fundaciones ha tenido algún problema con Felipe González y Alfonso Guerra, que presiden dos de ellas?

-No. La propuesta está incluida en la ponencia-marco que he redactado y la votará el partido. Pero todos los compañeros saben que la unificación de las fundaciones es una apuesta seria y de futuro. A través de ella queremos jugar un papel de vanguardia en el escenario nacional e internacional. Estará abierta al mundo progresista, pero también a todas aquellas personas que quieran reflexionar, en términos de utilidad, sobre las energías renovables, el cambio climático, la crisis de los alimentos en el mundo, la nueva economía mundial basada en el conocimiento, la integración de los inmigrantes a través de la convivencia, las relaciones hombre-mujer. Estamos trabajando para celebrar en junio un encuentro internacional para abordar el gravísimo problema de la crisis de los alimentos básicos en el mundo.

-¿Le molesta que la fundación del PSOE haya sido comparada con FAES?

-FAES tiene muchos recursos y una presencia muy activa. Más que un instrumento de agitación política al servicio de un partido y para atacar las posiciones contrarias, nosotros buscamos un instrumento de pensamiento al servicio de todos.

-¿El encargo tiene fecha de caducidad?

-El presidente me pidió que lo pusiera en marcha, que lo organizara. Él me habló de año y medio o dos años.

-La izquierda europea está de capa caída. ¿Qué puede aportar el PSOE para favorecer una recuperación?

-Es verdad que los socialistas portugueses, los laboristas británicos y nosotros somos los únicos que gobiernan en Europa en la actualidad. El PSOE puede aportar un socialismo de los ciudadanos. Todo nuestro programa está enfocado a dar más poder a la gente: proponerle nuevos derechos e incrementarle la protección social. Si enfocamos las políticas sociales de modo dinámico, podemos triunfar sobre el pensamiento neoconservador, que mantiene que para competir internacionalmente hay que bajar los estándares de protección y los derechos de los trabajadores. En un mundo globalizado, se puede ser competitivo manteniendo la protección social y respetando el medio ambiente. Pero hay que cambiar el modo de consumir energía. Las energías fósiles son veneno para la Tierra. Tenemos que apostar por las energías renovables que no consuman CO2.

-Sin embargo, el debate está más centrado en la energía nuclear. ¿Descartan ustedes esta fuente de energía?

-Yo estoy claramente en contra, y mi posición es inamovible. La energía nuclear es un problema. La solución está en las energías renovables. El futuro son múltiples unidades productoras a las que todos los ciudadanos puedan acceder, que no produzcan dióxido de carbono y no generen residuos que duran miles de años.

-¿El PSOE andaluz debe abordar en esta legislatura su renovación?

-La renovación debe ser permanente. La ponencia-marco recoge los grandes retos mundiales que también afectan a España, y plantea una apertura como partido, como proyecto, como gobierno. Andalucía puso en marcha la segunda modernización, un programa interesante. Pero, en cualquier caso, el PSOE, a todos los niveles, buscará siempre tener la confianza del ciudadano.

-¿El PSOE que salga del congreso de julio será lo suficientemente fuerte para evitar que Zapatero caiga en tentaciones cesaristas?

-Cuando ha tenido el mayor apoyo en número de votos en la historia de España, el presidente Zapatero me ha pedido que renovemos nuestro proyecto, porque corremos el riesgo de separarnos de la gente. Yo, como hasta ahora no le he visto esas reacciones, creo que no corre el riesgo de caer en el cesarismo. Pero el futuro será quien lo diga.

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