Zapatero advierte a Ibarretxe que no tolerará su "viaje a ninguna parte"

  • El lehendakari le reprocha que no quiera negociar con él lo que sí estuvo dispuesto a pactar con ETA · El presidente replica que "la comparación es un poco absurda"

Juan José Ibarretxe: "He venido y sigo con la mano tendida, espíritu abierto y afán constructivo. Y he encontrado un presidente a la defensiva y enrocado". José Luis Rodríguez Zapatero: "No sé muy bien con qué ha venido, cada vez viene con una cosa distinta". Estas dos reflexiones pueden resumir el tenor de la novena reunión entre el presidente del Gobierno y el lehendakari, que se saldó con dos horas y media de auténtico diálogo de sordos. Ibarretxe llevó al Palacio de La Moncloa su hoja de ruta soberanista, sustentada en los preacuerdos de Loyola, pero escuchó de Zapatero el mismo mensaje lanzado en los últimos meses: acuerdo primero entre vascos y respeto escrupuloso a la Constitución sin "aventuras ni viajes a ninguna parte". Pese al nuevo e indiscutible no, el lehendakari dará un paso más en su laberinto político reclamando en junio autorización para su consulta al Parlamento Vasco.

El lehendakari comprobó de nuevo que su hoja de ruta esta llamada al fracaso pese a que se sustenta en los mismos preacuerdos que el PSE estuvo dispuesto a firmar en Loyola junto al PNV y Batasuna en octubre de 2006 en pleno proceso de paz. Con esas líneas maestras y una actitud "flexible y abierta", Ibarretxe se encontró con una respuesta, la de Zapatero, que conocía de antemano: primero un acuerdo de los partidos vascos y luego respeto escrupuloso a la Constitución y al Estatuto de Guernica. Ambos interlocutores se movieron en el mismo lenguaje que el 16 de octubre pasado, fecha de su último cara a cara, aunque llegaron en distinta situación de fortaleza política: Zapatero triunfante en las elecciones generales con un espléndido resultado del PSE y un Ibarretxe cuestionado hasta en su partido.

"Me marcho con la sensación de que el PSOE y Zapatero sólo tienen un proyecto para Euskadi: celebrar elecciones. Y quién sólo tiene en la cabeza elecciones no tiene soluciones", explicó Ibarretxe en una multitudinaria comparecencia ante los periodistas tras su encuentro, el noveno, con el presidente. Sin embargo, el lehendakari, que se reconoció un hombre "tenaz", aseguró que cree que el acuerdo "sigue siendo posible, necesario y conveniente". "Sigo creyendo que aún estamos a tiempo", enfatizó, al subrayar que "ahora más que nunca es necesario que hagamos política".

Ibarretxe advirtió que "no es aceptable que se negocie con ETA y sobre esas mismas cuestiones se niegue a dialogar con el lehendakari" y reiteró que "Euskadi no es una parte subordinada de España". No quiso desvelar sus intenciones más allá del pleno del 27 de junio, donde buscará aval parlamentario a su consulta del 25 de octubre, aval que pasa ineludiblemente por el apoyo de los siete parlamentarios del PCTV. Como en octubre de 2007, tras la comparecencia del lehendakari fue el propio Zapatero quien se encargó de ofrecer su versión de un encuentro que tildó de "correcto" aunque luego fue muy duro con Ibarretxe, al que pidió que traslade al PNV su "profundo malestar" por la resolución del Parlamento vasco que acusa al Gobierno de "amparar" torturas a etarras. Y le dejo "las cosas claras" al reiterarle que "bajo ningún concepto" aceptará "viajes a ninguna parte". "No se producirá ningún acto en este país que no respete la Constitución ni las reglas democráticas sobre consultas y referendos; que nadie lo dude".

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