Rajoy defiende un partido integrador y "más abierto"

  • Quiere que su formación haga ese esfuerzo "sin perder nuestros principios y convicciones" · Siguiendo una tradición de Aznar, visita la sede del congreso antes del inicio

Una nube de fotógrafos y cámaras de televisión le esperaba al filo de las once de la mañana en la puerta principal del módulo 4 de la Feria de Valencia. Acompañado por su mujer, Elvira Fernández, el presidente del PP, Mariano Rajoy, llegó a la sede del XVI Congreso Nacional del PP y declaró que debe ser "un partido integrado y más abierto que nunca al conjunto de la sociedad".

En la puerta le esperaban el presidente de laGeneralitat valenciana, Francisco Camps, y el máximo responsable del PP andaluz y próximo vicesecretario de Política Territorial, Javier Arenas, sus dos máximos valedores tras la derrota del 9-M y durante los dos meses que han sacudido al principal partido de centro-derecha de España. También estaban la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá; la portavoz del Grupo Popular en el Congreso de los Diputados, Soraya Sáenz de Santamaría, y la candidata a vicesecretaría general de Organización, Ana Mato.

En poco más de una hora Rajoy completó un auténtico paseo militar, preludio de un congreso que será de integración tras elegir como secretaria general a María Dolores de Cospedal.

En el plenario, sobre una plataforma de 600 metros, bajo el eslogan Crecemos juntos, el líder del PP tomó medida al atril desde el que se dirigirá mañana a los compromisarios y se paseó sobre un escenario que se ha desprendido del naranja para reforzar el azul y el blanco en busca de una nueva imagen. Y visualizó de nuevo el vídeo promocional de este nuevo PP, repleto de imágenes de montañas, valles, carreteras, ciudades y personas a ritmo de una sintonía de persecución muy intensa.

Allí se le sumaron el presidente de Murcia y máximo responsable de la organización del congreso popular, Ramón Luis de Valcárcel, y Esteban González Pons, candidato a la vicesecretaría de Comunicación.

En un segundo plano, Gabriel Elorriaga seguía a la comitiva, cabizbajo, cariacontecido, despidiéndose a cada metro de los periodistas.

Por su parte, los jefes de la delegación andaluza, Antonio Sanz, Ricardo Tarno y Juan José Matarí, no perdían detalle de Arenas, que, como nuevo hombre fuerte de la próxima Comisión Ejecutiva nacional del PP, era uno de los más felicitados.

En la sala de prensa, con una cámara prestada y bajo la atenta mirada de su jefa de prensa, Rajoy se mostró distendido, fotografió y se dejó retratar durante diez minutos que dieron para unas risas y poco más.

Finalmente, acompañado ya por Camps, Barberá y Valcárcel, el presidente del PP dio el pésame a las familias de los dos soldados muertos en Bosnia y ánimos a sus compañeros destacados en este país de los Balcanes. Y agradeció a sus compañeros de partido todo el trabajo realizado para que el congreso resulte finalmente todo un éxito.

Asimismo, Rajoy puso la primera piedra del discurso que pronunciará el domingo en la clausura: "Quiero un PP integrado y abierto a todos los españoles". "Abrámonos a todos desde nuestros principios y convicciones. El PP debe ser más abierto que nunca, de centro y ligado a los intereses generales de todos los españoles", sentenció el presidente de los populares. Tras el canutazo, Mariano Rajoy y su mujer se marcharon al hotel a descansar, habiendo cumplido con una tradición que inauguró en su día José María Aznar y convencido de que lo peor había pasado.

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