López atribuye la decisión de San Gil a su fidelidad al ala dura de los populares

  • De la Vega desea "suerte" al PP y Llamazares intuye un cambio de estrategia

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, eludió ayer opinar sobre la situación que atraviesa el PP y sobre el futuro del principal partido de la oposición porque, aseguró, "son tantas las cosas que pasan cada día que cualquier opinión puede ser desmentida al día siguiente".

Su número dos, la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, deseó por su parte "suerte" al PP para que "cuanto antes" resuelva sus diferencias internas y "realmente" se dedique a realizar las tareas que como principal partido de la oposición tiene atribuidas, "contribuyendo a consolidar el funcionamiento normal de las instituciones democráticas".

El secretario general del PSE-EE, Patxi López, Madrid, dijo que la presidenta de los populares vascos, María San Gil, está en la línea más dura del PP y que "busca más el enfrentamiento que hacer política por el entendimiento". A su juicio, su fidelidad a esa postura es lo que le ha hecho abandonar la ponencia del partido.

El coordinador general de IU, Gaspar Llamazares, aseguró que la decisión de San Gil transmite la "impresión" de que los populares se encuentran ante "un cambio de estrategia". Llamazares señaló, en una conferencia de prensa en la sede de IU, que el PP necesita "otro tipo de dirigentes" distintos a los "fieles escuderos" con los que contó durante los últimos cuatro años.

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