El Gobierno rechaza la independencia de Kosovo por vulnerar la "legalidad"

  • Pizarro echa un cable a Moratinos y advierte que hay que gestionar "con mucho cuidado y mucha finura" la situación creada · El tripartito vasco y CiU evitan hablar de "paralelismos" con España

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El Gobierno español no reconocerá la declaración unilateral de independencia proclamada el pasado domingo por la hasta ahora provincia serbia de Kosovo, un caso en el que la mayor parte de los partidos políticos no ve paralelismo alguno con el Estado de las Autonomías, donde un efecto mimético podría ser devastador. Consciente de ello, el Ejecutivo ha querido dejar clara su postura. Desde Bruselas, el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, presente en la reunión del Consejo de Ministros de la UE, confirmó que España no reconocerá el acto unilateral de la proclamación de la independencia de Kosovo "porque no respeta la legalidad internacional".

Moratinos destacó que tampoco la UE da su visto bueno, según el texto de conclusiones aprobado por los Veintisiete, que salió adelante gracias al "consenso de mínimos" logrado a iniciativa española. El ministro defendió que la posición adoptada, que ha permitido el acuerdo tanto de los socios favorables al proceso como de los que creen, como España, que vulnera las leyes internacionales, es "un triunfo del multilateralismo" frente a las "decisiones de cuatro o cinco", en referencia a los grandes países europeos que han anunciado el reconocimiento del nuevo Estado [Alemania, Francia, Reino Unido e Italia].

Ya en las últimas semanas tanto el Gobierno español como el propio PSOE habían sostenido que no eran partidarios de esa declaración unilateral y que tampoco veían una justificación para que se produjese con tanta urgencia. Una postura que reiteró el portavoz y viceprimer secretario de los socialistas catalanes, Miquel Iceta, en cuya opinión el caso kosovar, "afortunadamente (...), no tiene nada que ver" con el español y con la situación de las comunidades autónomas.

En esta tesitura, el Gobierno contó también con el respaldo del PP, cuyo número dos por Madrid, Manuel Pizarro, defendió la necesidad de manejar "con mucho cuidado" y "mucha finura" la situación creada en Kosovo, porque en el derecho internacional "no se admiten" las declaraciones unilaterales de independencia. Pizarro advirtió de los riesgos de extrapolar esta situación a países como España, Canadá "o a la propia UE, donde están los independentismos corso o bretón, o el tema escocés". La misma comprensión mostró el coordinador general de IU, Gaspar Llamazares, quien añadió que si él fuera independentista "buscaría fórmulas de independencia" para su país que no fueran "tan traumáticas y tan frágiles" como la de Kosovo.

Esta opinión es mayoritariamente compartida incluso por las fuerzas nacionalistas. El presidente de CiU, Artur Mas, subrayó que "Cataluña no es Kosovo", si bien emplazó al Gobierno a demostrar su "talante democrático" respetando el "derecho a decidir" de Kosovo. Tampoco es aplicable el caso al País Vasco, en palabras del consejero de Vivienda y Asuntos Sociales del Ejecutivo autonómico, Javier Madrazo. Después de subrayar que "la apuesta por la independencia" sólo es válida en aquellos países en que ha sido respaldada por una amplia mayoría de su ciudadanía, Madrazo opinó que los vascos deben buscar su propia "hoja de ruta para avanzar hacia la paz y la normalización política".

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