La zarzuela se estrena en el teatro

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La música clásica volvió una vez más al teatro municipal Pedro Muñoz Seca durante la tarde noche del sábado. El momento, por lluvioso y desapacible, invitaba a pasar la velada en un lugar que, como el nuevo espacio cultural portuense, se estrenaba en otra faceta no sólo musical, la zarzuela, sino física, puesto que por primera vez se utilizaba el foso de la orquesta.

Marina, de Emilio Arrieta, fue la obra elegida para esta gran ocasión, una zarzuela estrenada hace ya más de 150 años y perteneciente al llamado 'género grande', pues cuenta con tres actos (el género chico sólo tiene uno). La trama de esta opereta española, que narra el típico enredo amoroso con final feliz, quedó en un segundo plano porque lo interesante de esta producción radicó en la sencilla pero elegante puesta en escena (dirigida por Juanma Gómez), y en las imponentes voces de los principales solistas.

Así, la soprano Elena Rivero sorprendió por la maestría con la que ya interpreta a la ingenua protagonista, Marina, a pesar de contar con una corta trayectoria profesional. Luis Alberto Giner (tenor), hizo lo mismo con su personaje, Jorge, mientras que el cantante y actor Andrés del Pino (barítono) demostró ser el más hábil con las artes escénicas en su papel de Roque. Javier Roldán (bajo), por su parte, fue la voz por excelencia en su papel del celoso Pascual. Todos ellos, además de la orquesta y del coro, estuvieron bajo la batuta del joven malagueño Arturo Díez Boscovich.

La brillantez de sus interpretaciones, precisamente, hicieron sombra a una clara vocalización que, como suele ocurrir en este tipo de géneros musicales, hace ininteligibles algunos diálogos. Por ello se echó en falta en el folleto dado al público que apareciera una sinopsis del texto que escribieran para esta obra Francisco Camprodón y Ramos Carrión.

El espectáculo se mostró flojo en algunos aspectos, como la afinación de la cuerda de la orquesta, que estuvo desajustada en algunos momentos de la representación, así como el empaste entre la misma y el coro, ya que se pudieron apreciar varias descoordinaciones rítmicas en el segundo acto. Dicho empaste también falló en volumen, puesto que hubo dos o tres piezas musicales en las que la orquesta sonaba más que las voces.

No obstante, esta producción de Espectáculos Líricos para el teatro de El Puerto pareció gustar a un público que apenas dejó hueco libre en el patio de butacas. Ello se deduce por los más de tres minutos de aplausos finales y por otros tantos que hubo repartidos entre actos y piezas musicales, algunas de ellas muy conocidas debido a su calado en la tradición musical popular.

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