200 años del levantamiento portuense contra el ejército francés

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El 29 de mayo de 1808 se produjo en El Puerto el levantamiento popular dirigido a tomar las armas contra el ejército francés a favor de Monarquía Española que concluyó con la instauración de una junta local particular subalterna de la Suprema Junta de Gobierno de Sevilla, en lo que constituye el primer acto de la Guerra de la Independencia en nuestra ciudad. Los hechos fueron relatados por el entonces alférez mayor, el IV marqués de la Cañada, José Mª Tirry Lacy, nombrado aquel día por aclamación popular gobernador de la ciudad. Según el testimonio del marqués recogido por el escribano del cabildo, sobre las tres y media de la tarde "hallándose en las casas de su morada acabando de comer, se vio sorprendido repentinamente por una multitud de pueblo armado compuesto la mayor parte del vecindario de Jerez también armado, gritando todos a una voz que viva el Rey el Sr. D. Fernando Séptimo y que viva también el Alférez Mayor y diciendo a voces y a gritos que querían nombrarlo por gobernador de esta Ciudad para defender su Rey, su Patria y su Religión y que respecto a las críticas circunstancias del día querían ellos derramar su sangre por su Soberano, advirtiendo que trajeron consigo el bastón y el sombrero del Sr. Gobernador el que recogió Su Señoría y lo guardó en su casa y por evitar grandes inconvenientes se vistió y se dirigió con los mismos a las casas de Ayuntamiento y estando en ellas condescendió en el modo posible con las peticiones del pueblo para ponerlos en quietud ofreciéndoles que a su tiempo se darían providencias sobre los auxilios y municiones que pedían de acuerdo y con licencia del Excmo. Sr. Capitán General de la Provincia, todo con el objeto que se deja entender según las críticas circunstancias del caso…" José Mª Tirry Lacy dio cuenta de la situación al Capitán General de la Provincia, Tomás de Morla, quien mandó a El Puerto al teniente general D. Manuel de la Peña con el fin de llevar a cabo el alistamiento de los voluntarios y al día siguiente se reunió el Cabildo Municipal, que decidió aceptar el nombramiento del marqués de la Cañada como gobernador de esta ciudad "hecho por el público", aunque suplicaba que se diese cuenta de ello a la Real Audiencia. En la misma sesión conoció también el Ayuntamiento el escrito enviado por el teniente general Manuel de la Peña informando de su nombramiento, en el que afirmaba que: "Noticioso el Capitán General Tomás de Morla de que los vecinos de esta Ciudad desean emplearse en la defensa de la Patria a cuyo fin piden armarse y ser dirigidos oportunamente siguiendo el ejemplo de Sevilla, Capital de la Andalucía, y Cádiz, plaza de Armas y residencia del Capitán General de la misma, ha tenido a bien comisionarme S.E. a fin de que todo se practique a la mayor brevedad y mejor orden posible, como que de esto pende el buen éxito de los deseos de este vecindario e instaba a "que se requiera a todo vecino estante y habitante de esta ciudad para que se tengan por llamados a la defensa del dominio legítimo de la Patria". Dictaba seguidamente una serie de medidas de carácter militar, detallando aspectos del alistamiento para el cual se establecieron las mesas correspondientes en la ermita de Santa Lucía, iglesia de la Santa Caridad, iglesia de San Joaquín y ermita de Consolación. Supo el Cabildo que en la casa del anterior gobernador, don Francisco de Vargas Vizcarrondo, quedaron documentos de la Secretaría de Gobierno, el arca de caudales del Real Pósito y la de los fondos de la extraordinaria contribución, que todo estaba abandonado "expuesto a incendio o insulto de gente imprudente" y por ello decidió que se entregase al marqués de la Cañada.

El 1 de junio se reunió de nuevo el cabildo en "general citación de convocatoria de vecinos", eligiéndose a los componentes de la Junta Particular de esta Ciudad que, presidida por el marqués de la Cañada, quedó formada por vocales de los estados eclesiástico, civil, militar, la nobleza, el pueblo y el comercio, el Ayuntamiento, un tesorero y dos secretarios, que quedó inmediatamente constituida, asumiendo el poder en la ciudad.

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