Los promotores piden al Gobierno que les avale en la búsqueda de financiación

  • El presidente de la asociación madrileña reclama medidas "rápidas" para que el reajuste no se traduzca en desempleo

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A falta de síntomas de mejoría del propio mercado, el sector de la construcción insiste en llamar a las puertas del Gobierno en busca de oxígeno. El mensaje lo volvió a lanzar ayer en Sevilla José Manuel Galindo, presidente de la Asociación de Promotores Inmobiliarios de Madrid (Asprima) y unas de las voces más respetadas de su gremio: si la industria del ladrillo no remonta el vuelo arrastrará en su caída a la economía nacional, empleo incluido, por lo que urgió al Ejecutivo a actuar "con rapidez".

Antes de intervenir como ponente en el Foro Gaesco, Galindo esbozó su propio recetario contra la crisis, que abarca desde medidas fiscales, aplicables durante un periodo de tiempo concreto, hasta un amplio paquete de corte financiero orientado a reabrir el grifo que las entidades financieras han cerrado a las constructoras por efecto de la crisis hipotecaria mundial. Para volver a inyectar liquidez al sector, los promotores sugieren que la Administración subvencione determinados productos financieros inmobiliarios e incluso que ejerza como avalista de los títulos de las entidades privadas -en una función similar a la del Instituto de Crédito Oficial- cuando éstas acudan a los mercados internacionales en busca de capital. Esa fórmula, apuntó, podría extender a las promociones destinadas durante un periodo de tiempo al alquiler.

En un escenario desfavorable, Galindo apostó ayer también por insuflar nuevos bríos a las medidas sectoriales, centradas en una política de precios que convierta a la vivienda en un bien con precios "asumibles" y flexibilice la salida al mercado de las bolsas de suelo, además de un impulso a la "liberalización del urbanismo" que, a su juicio, contribuiría a rebajar las exigencias que imponen las administraciones en los PGOU. "De nada sirve que un ayuntamiento imponga un número determinado de viviendas de 140 m2 si el mercado reclama otra cosa", destacó.

Y es que ese mercado, según dibujo Galindo ayer, atraviesa un momento delicado. Con 2,7 millones de empleos y una aportación del 9,3% de PIB, el que hasta ahora era considerado, junto al turismo, el gran motor de la economía nacional sufre los efectos del "reajuste". En parte por una sobredimensión de la oferta, que durante los últimos tiempos ha llevado a edificar 600.000 viviendas al año, cuando según los cálculos de los promotores el mercado sólo absorbe 450.000, y a una escalada de precios "insostenible". Cuando el ajuste "razonablemente normal" comenzaba a moderar la burbuja inmobiliaria, la inesperada crisis hipotecaria, el ya famoso azote de las subprime, acabó echando el pasado verano gasolina al fuego. "El grifo del capital se ha cerrado y ahora el dinero es caro y escaso. Ese es el gran problema", destacó Galindo.

Ese visitante inesperado, que ha puesto a las empresas en fila ante las oficinas bancarias, ha multiplicado las dudas. Los promotores, según reconoció ayer el máximo dirigente madrileño, desconocen qué ocurrirá en 2009, cuando salgan a la venta los proyectos iniciados hace dos años. El stock podría rondar ya los 400.000 inmuebles. Un escepticismo que Galindo extendió incluso a las previsiones de la Junta de promover 700.000 viviendas en diez años, 300.000 de ellas VPO. "Las administraciones suelen ser muy voluntaristas", subrayó, "aunque habría que ver si el suelo y la financiación hacen que esos datos sean realistas".

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