La patronal alimentaria pide un código de conducta para acabar con los abusos

  • La FIAB aboga por un acuerdo entre agricultores, industria y distribución para lograr "unas relaciones comerciales sanas"

El cargo que figura en su tarjeta todavía es el de secretario general adjunto de la Federación Española de Industria de la Alimentación y Bebidas (FIAB). Pero el discurso pausado de Horacio González Alemán (Sevilla, 1959) denota que este mismo mes de mayo se convertirá en el rostro visible de la patronal de la agroindustria española, en sustitución del veterano y últimamente, muy a su pesar, polémico secretario general, Jorge Jordana. Horacio González mide al milímetro sus palabras. No en vano, la lupa de la Comisión Nacional de la Competencia está sobre FIAB desde que el organismo que preside Luis Berenguer impusiera a la patronal una multa de 500.000 euros por entender que varias notas de prensa difundidas durante la crisis de precios de 2007 incitaban a sus asociados a concertar una subida de precios. Esta sanción está pendiente de ser recurrida ante la Audiencia Nacional, un órgano que ya ha suspendido varias multas de la CNC.

"Como en nuestro sistema la última palabra la tienen los jueces, nosotros esperamos que éstos decidan y por supuesto, que nos den la razón", recalca González, que estuvo recientemente en Sevilla para participar en un seminario sobre competitividad alimentaria en el Instituto Internacional San Telmo, en el que participaron expertos, funcionarios españoles y de la Comisión Europea, europarlamentarios y representantes del sector.

La competitividad es precisamente una asignatura pendiente que se plasma en todos los eslabones de la cadena, máxime cuando la irrupción de la marca blanca está provocando una fuerte presión sobre los costes. "Tienes cientos de miles de agricultores, decenas de miles de industrias y menos de cien grandes compañías a nivel europeo que controlan el punto de venta. Cuando tienes una situación tan desequilibrada, se forma un tapón que es el que hay que desatascar", resalta.

La Comisión Europea está abordando este problema desde dos frentes: una revisión de la legislación comunitaria en materia de morosidad, y la elaboración de un código de conducta de acuerdo con productores, transformadores y distribuidores "en lo que tendrían que ser unas relaciones sanas". "A mí me parece que esto es una solución muy interesante porque ya tenemos suficiente legislación", postula Horacio González, que cree que si "todos los actores de la cadena se ponen de acuerdo, aclararía mucho las relaciones que tenemos hoy en día". González evita las arenas movedizas y pasa de soslayo por decisiones polémicas de la distribución como la retirada de cientos de referencias de los lineales de Mercadona. "Mercadona es una empresa privada que tiene un titular, y como titular que es de la misma, puede tomar las medidas que él considere necesarias", afirma el directivo de FIAB, que apostilla su impresión de "que no se han hecho las cosas, e incluso ellos se han dado cuenta".

El futuro secretario general de FIAB quiere poner el acento en la internacionalización de la agroindustria. "Nuestros mercados tradicionales, que son los comunitarios, están en situación de atonía, y donde se está creciendo ahora es en países como Brasil o China", asegura. El gigante asiático está en el punto de mira de la industria alimentaria, que ha renovado por otros tres años el Plan China, una estrategia de promoción en la que colaboran el ICEX, FIAB y los organismos autonómicos de comercio exterior. "Somos el único sector que ha sido capaz de unir a todos los agentes públicos para crear una estrategia común en promoción", indica González, que lamenta la "dispersión" de tantos entes de promoción exterior, algo que ha salido a relucir en los sondeos internos entre los socios de la patronal.

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