La inversión de las empresas andaluzas en el extranjero se multiplica por tres

  • El flujo de capital desde la comunidad autónoma hacia el exterior alcanza los 376 millones, impulsado por el tirón del sector de la construcción · Los desembolsos de compañías foráneas aquí se duplican

El proceso de desaceleración en el que se encuentra inmersa la economía española ha servido de aliciente a numerosas empresas para salir a los mercados internacionales y buscar en ellos las oportunidades de negocio que empiezan a escasear en el territorio nacional. Esta circunstancia y el propio ajuste que afrontan el sector inmobiliario y la construcción -uno de los grandes motores del crecimiento de Andalucía en los últimos años- explican que las firmas de la comunidad andaluza hayan multiplicado casi por tres sus inversiones brutas en el exterior.

Así se desprende de las estadísticas del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, según las cuales el desembolso realizado por las empresas de la región hasta septiembre del pasado ejercicio (es el dato más reciente) ascendió a 376,13 millones de euros, un 161 por ciento más que durante el mismo periodo del ejercicio anterior. Esta evolución supuso una importante recuperación de la actividad del tejido productivo andaluz en el exterior, después de que en 2006 se desplomara un 70 por ciento.

Precisamente, los sectores que tiraron de la inversión fueron la construcción y las actividades inmobiliarias, que sumaron 282,36 millones. Dicho de otra manera, 75 de cada 100 euros desembolsados en los mercados internacionales por las empresas andaluzas se destinaron a esos ámbitos. Y no es de extrañar, teniendo en cuenta la ralentización que ambos protagonizan y la necesidad de sus principales actores de encontrar nuevos mercados de crecimiento.

Por otra parte, empieza a apreciarse la creciente experiencia andaluza en el sector energético -sobre todo en renovables-, ya que la producción y distribución de energía se convirtió en el segundo capítulo más dinámico por inversiones, con 81,16 millones de euros. También se hizo notar el esfuerzo en investigación y desarrollo, un segmento al que se le dedicaron cerca de 3 millones.

La misma desaceleración económica antes señalada -unida a la inflación, la pérdida de competividad y, de nuevo, al escaso fuelle del sector constructor- ha propiciado que España se haya caído de la lista de los 25 países que más inversión atrae. De momento, esa bajada en el ranking de la inversión no se está notando en Andalucía, donde las empresas extranjeras se dejaron hasta septiembre del pasado año 181,48 millones de euros, prácticamente el doble que 12 meses antes. Al igual que ocurría con la inversión andaluza fuera, esa progresión representó un cambio de tendencia en relación con 2006, cuando se dio un descenso del 62,2 por ciento.

En esta ocasión, también fueron las actividades inmobiliarias y, en bastante menor medida, la construcción los grandes artífices de la recuperación del crecimiento. Los inversores extranjeros aprovecharon los últimos coletazos del boom inmobiliario para dejarse en este negocio 121,23 millones, un 152 por ciento más que en los nueve primeros meses de 2006 y un 67 por ciento del total desembolsado. El comercio al por menor (9,6 millones de euros), la venta, mantenimiento y reparación de vehículos (8,29 millones), la producción y distribución de energía (7,45), la producción de caucho y plástico (5,19) y las actividades reacreativas (4,86) se repartieron prácticamente el resto.

Buena parte del flujo de capital llegado a Andalucía (en torno al 38 por ciento) tenía su origen en paraísos fiscales o zonas de baja tributación -ver tabla adjunta-, de modo que es probable que algunos de los protagonistas del renovado dinamismo de la inversión extranjera en la región fueran firmas oriundas de la propia comunidad autónoma. Y es que es habitual que, con objeto de aprovecharse de las ventajas fiscales que ofrecen estos centros off shore, las empresas trasladen allí su domicilio social, de modo que cualquier inversión que realicen en sus instalaciones españolas cuenta como un desembolso extranjero.

La legislación de nuestro país tiene censados 48 paraísos fiscales, y Liechtenstein, las Islas Vírgenes Británicas, Gibraltar, las Caimán o Jersey son origen y destino ya tradicionales de muchas de las inversiones de las empresas andaluzas.

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