Grecia contagia a la periferia

  • Las turbulencias regresan a los mercados tras pedir Atenas el plan de rescate · La rebaja del 'rating' del país heleno, Portugal y España aumenta las dudas de los inversores

El Gobierno griego ha pedido que se active el plan de rescate, lo que sin embargo, no ha sido suficiente para suavizar las tensiones periféricas. La solución al problema griego es complicada, y todo parece indicar que tanto la cuantía, como el plazo de la ayuda acordados inicialmente, van a ser insuficientes. Además, S&P decidió recortar el rating de Grecia, Portugal y España, reforzando todavía más las dudas en los mercados.

La lentitud en la toma de decisiones, y la falta de un mensaje común de los miembros del Eurogrupo, sólo han aumentado los temores de impago de la economía griega. Y es que la solución a la problemática griega es más compleja de lo que parece. El paquete de rescate sólo sería suficiente para cubrir las necesidades de liquidez que tiene Grecia durante lo que resta de año, por lo que todo parece indicar que será necesario un plan de ayudas más amplio -por lo menos 90.000 millones de euros- para que pueda implementar ajustes fiscales sin que los costes sociales los hagan inviables. De hecho, en la última reunión entre BCE, FMI y Parlamento alemán, se especuló sobre la posibilidad de que el paquete de ayuda se ampliara tanto en cantidad (hasta los 100.000-120.000 Millones de euros) como en plazo (abarcando los tres próximos años), aunque todavía no se ha confirmado nada, y lo más posible es que no se produzcan más avances hasta los comicios alemanes del 9 de mayo.

La reacción de las agencias de calificación crediticia ante estos acontecimientos no se ha hecho esperar. S&P decidió rebajar la calificación de la deuda griega en más de tres escalones, hasta niveles de BB+ (el equivalente a "bono basura"), aduciendo el temor de que Grecia no sea capaz de tomar las medidas necesarias para reducir sus elevados niveles de déficit y endeudamiento, y hacer especial hincapié en que las medidas planteadas hasta ahora son insuficientes.

Por si esto fuera poco, S&P también ha rebajado la calificación crediticia de Portugal y España. En el caso de Portugal, la rebaja de calificación fue de dos escalones, hasta el nivel de A-. Una decisión que S&P justifica por las perspectivas adversas en materia económica, política y social del país, que podrían mermar la capacidad de crecimiento en los próximos tres años.

Y, en cuanto a España, el rating de S&P ha sido rebajado desde AA+ hasta AA. A la agencia le preocupan factores como el elevado endeudamiento del sector privado (hasta el 178% del PIB), la reducida capacidad exportadora (en torno al 25% del PIB), o la poca flexibilidad del mercado laboral (estima una tasa de desempleo del 21% en 2010). Sin embargo, la comparación con Grecia indica que la situación del país no es tan preocupante.

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