El Banco de España duda de la eficacia del plan de reactivación del Gobierno

  • Alerta de que medidas como la devolución de los 400 euros del IRPF tendrán un impacto muy "limitado", pero un coste incierto sobre los fondos públicos · El PIB se desaceleró en el primer trimestre hasta el 2,8%

La economía española creció un 2,8% en el primer trimestre del año, siete décimas menos que en los tres últimos meses de 2007 y 1,3 puntos por debajo del registro de hace un año, según los datos del Banco de España, que confirman la acentuada desaceleración de la actividad y el ajuste "más intenso" de lo previsto en el sector inmobiliario. La entidad presidida por Miguel Ángel Fernández Ordóñez advierte además que las medidas de reactivación económica aprobadas por el Gobierno, con un coste incierto, pueden tener un impacto "limitado", y reclama reformas estructurales y cautela en el gasto público porque el impacto de la crisis en las cuentas públicas puede ser más "elevado" de lo previsto.

El último toque de atención al Gobierno, incluido en el Boletín mensual de abril, cuestiona el plan de reactivación económica aprobado el pasado viernes por el Gobierno porque las medidas tienen un coste recaudatorio "del que resulta difícil estimar con precisión, en estos momentos, su parte permanente", y recalca que su pretendido efecto sobre el sostenimiento de la actividad "no está exento de algunas incertidumbres". En concreto, se refiere a la ya famosa deducción de 400 euros en el IRPF, que costará casi medio punto al PIB y cuyo alcance a la hora de estimular el consumo de los hogares "puede verse limitado porque los beneficiarios destinen este dinero al ahorro en lugar de al consumo".

El Banco de España señala además que el superávit constituye un punto de partida favorable para hacer frente a la ralentización, pero advierte que el menor dinamismo de la actividad sobre las cuentas públicas "puede ser elevado", por lo que es necesario "manejar la política fiscal con extremada cautela", restringiendo la aplicación de medidas adicionales "que pudiesen generar un deterioro permanente del saldo".

Para salir del laberinto, la institución aporta recetas: el énfasis debe ponerse en recuperar pronto "una pauta de moderación en la formación de precios, salarios y rentas, y en sentar las bases de un nuevo modelo que se base en un crecimiento más equilibrado que el actual, tan dependiente de la construcción.

A la ralentización del PIB se suman otras noticias preocupantes: la demanda nacional se ha desacelerado seis décimas, hasta el 3%, mientras que el sector exterior restó otras tres al PIB. La pérdida de dinamismo de la economía se ha trasladado al empleo, que ha pasado de crecer un 2,4% en el cuarto trimestre a avanzar sólo un 1,7% entre enero y marzo, una desaceleración que se ha sumado a un incremento de la tasa de paro hasta el 9,6%. El ajuste se ha cebado con el sector de la construcción y los servicios relacionados, pero es evidente en todas las ramas.

Otros síntomas de la crisis: la caída del precio de la vivienda "podría estar siendo más intensa" de lo previsto, el consumo de las familias sólo crece al 2,2% -por culpa del paro, la caída de las bolsas, la inflación y un Euríbor desbocado- y la inversión residencial "apenas se incrementó". Respecto a los precios, el Banco de España achaca la espiral inflacionista en buena parte al petróleo y los alimentos, que "añaden incertidumbres" al escenario.

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