La segunda jornada deja un sabor agridulce

  • Rafael Trujillo, en 'Finn', ganó una de las regatas · El 'Yngling' español, sexto · La falta de viento sentenció al '49er'

La segunda jornada de la competición de vela de los Juegos de Pekín que se disputa en Qingdao estuvo llena de altibajo en el rendimiento de los tres equipos españoles que salieron al agua, con grandes resultado y otros mediocres.

Rafael Trujillo comenzó bien el día en Finn. Su primera salida fue conservadora y aunque recuperó algo al llegar a la primera marca, séptimo, todavía se encontraba lejos de los puestos de honor. Ahí sacó todo lo que lleva dentro y en una gran remontada no tuvo piedad de sus enemigos a los que dejó, salvo al estadounidense Zach Railey, a su popa, incluido el británico Ben Ainslie.

No se quedó contento, quería la victoria y se lanzó a por ella. En cuanto pudo dejó atrás a Railey y al austríaco Daniel Birgmark, que se pegó a su popa. La lucha en la última empopada fue tremenda, ya que ninguno de los tres contendientes terminaba de despegarse del resto.

Casi en la misma línea de llegada Birgmark logró hacerse con el triunfo con unos pocos centímetros sobre Railey, mientras que Rafa se tuvo que conformar con la tercera posición.

La alegría duró poco, justo hasta el inicio de la siguiente regata, en la que Rafael Trujillo tropezó de nuevo, tal y como le ocurriera en su primera prueba.

En esta ocasión el gaditano se vio sorprendido por este caprichoso campo de regatas. Cuando esperaba un cambio en la dirección de unas de las corrientes de la zona, esta no lo hizo, lo que le pilló en el lado malo y le hundió en sus posibilidades de obtener en esta segunda prueba un resultado similar al primero.

La clase es dominada por el estadounidense Zach Railey con cinco puntos de ventaja sobre el británico Ben Ainslie, al que le pesa el décimo puesto de la primera manga, pero que se quitará cuando llegue el descarte.

Por su parte, el 49er a mandos de Íker Martínez y Xabier Fernández, que debutaba en los Juegos con tres pruebas, dejó un sabor agridulce a la delegación española. Vencieron con autoridad en la primera, cedieron hasta el décimo puesto en la segunda y se hundieron en la última cuando el Comité de Regatas, en una polémica decisión, decidió llevar el campo prácticamente a la bocana del puerto y dejar el recorrido en la mínima expresión, en no más allá de media milla.

La decisión, a la que seguro que no tuvo nada que objetar la pareja italiana -primera- levantó ampollas en muchos equipos, ya que la situación del campo no fue la ideal por ser el lugar donde menos viento había en ese momento de todos los posibles.

En Yngling, el equipo español de las hermanas Mónica y Sandra Azón junto a Gabriel Pisonero tuvieron, al contrario que los otros españoles un mal comienzo de jornada. Terminaron cuartas tras una regata para olvidar, ya que nunca encontraron la forma de hacer andar su barco.

En la segunda arreglaron algo las cosas y eso que de nuevo comenzaron mal, decimoterceras, de ahí para arriba hasta finalizar sextas, un puesto que da esperanzas de días mejores en las próximas jornadas.

De momento las británicas Sarah Ayton, Sarah Webb y Pippe Wilson dominan la clasificación general, con una ventaja de siete puntos sobre el segundo.

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