Fútbol l Tercera División

Un empate de lo más celebrado

  • El Puerto Real certifica matemáticamente su presencia en la fase de ascenso a Segunda División B pese a igualar sin goles en el Sancho Dávila con un Sevilla C que pone las cosas difíciles a los locales

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El Puerto Real certificó matemáticamente su presencia en la fase de ascenso a Segunda División B tras cosechar en casa un empate sin goles ante un Sevilla C que dio muestras de ser un cuadro bastante sólido. Un partido que no pasará a la historia en cuanto al fútbol, ya que resultó bastante aburrido, pero que sirve para que los puertorrealeños puedan conseguir el objetivo marcado a comienzos de la temporada. Tras semanas de calma y cautela, a la conclusión del encuentro se desató la euforia en las gradas del Sancho Dávila, donde los aficionados verdiblancos dieron rienda suelta a la tensión contenida y saltaron al césped para celebrar el logro.

En lo que concierne al choque hay que reseñar que la igualdad fue la tónica dominante durante casi todo el encuentro. Así, durante los primeros minutos el conjunto de la Villa, arropado por sus seguidores, intentó hacerse con los mandos del partido. Algo que no pudo conseguir ante la buena disposición táctica mostrada por los sevillanos. De este modo, el juego transcurrió de poder a poder sin que ninguno de los dos conjuntos pudiera imponer su dominio. Bajo estos parámetros fueron los visitantes los que pudieron adelantarse en el marcador con sendas ocasiones protagonizadas por Jose Carlos. En ellas, el disparo del sevillano, en una oportunidad tras un rechace en la frontal y más tarde en el lanzamiento de una falta, se marchó fuera de los tres palos defendidos por Bocardo.

Por su lado, los puertorrealeños gozaron su mejor opción en una jugada bien trenzada por Rafa Caro, que cedió en banda para la incorporación de Pato, cuyo centro fue rematado por Guille para que el cancerbero del Sevilla C realizara una gran intervención. Poco antes del descanso, el extremeño Miguel Ángel tuvo una oportunidad, pero no estuvo acertado ante el marco hispalense. En la reanudación, no cambió mucho la decoración del partido. Los de casa intentaron crear jugadas, pero no encontraron ni la precisión ni el acierto de otras tardes. Una espesura que también tuvo el filial sevillista, que si bien se mostró sólido a la hora de contemporizar a los puertorrealeños, no tuvo la serenidad ni la claridad de ideas en ataque para poner en aprietos el marco defendido por Bocardo.

A pesar de la indolencia ofensiva que prevaleció en los dos equipos, los de Antonio Cama dispusieron de varias ocasiones para desnivelar la contienda. En una de ellas, un pase en profundidad sobre Miguel Ángel dejó a éste solo aunque algo escorado ante el portal de Aragón, quién puso repeler el disparo del futbolista del Puerto Real. Más tarde, ya a la media hora de la segunda mitad, el incorporado Dani Olsson, a punto estuvo de aprovechar una indecisión de la zaga del Sevilla C para plantarse mano a mano con el guardameta visitante, pero el hispano-sueco no pudo llegar al esférico por poco. A medida que pasaban los minutos, el empate inicial que reflejaba el marcador empezó a satisfacer a los locales, a quienes les valía para asegurarse su pasaporte para luchar por subir de categoría. Por su lado, los sevillanos tampoco pusieron mucho ímpetu por hacerse con los tres puntos en juego. De esta manera, los instantes finales pasaron sin más pena que gloria.

A pesar de ello, en el tiempo añadido los verdiblancos gozaron de una ocasión para obtener el triunfo en un pase en profundidad a Miguel Ángel, que tras controlar y ante la llegada de un defensor envió el balón alto. Tras el pitido final, la alegría se desbordó en el Sancho Dávila, donde los jugadores puertorrealeños tuvieron que salir nuevamente para saludar a la afición. La fiesta continuó en el vestuario.

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