Fútbol sala l Fase de ascenso a la División de Honor femenina

Todo o nada en tres días de emoción

  • El Zona Franca abre la cita del adiós al Portillo esta tarde contra el Santa Rosa

El Pabellón Fernando Portillo de Cádiz acoge entre hoy y el domingo su última gran competición antes de pasar a ser historia del deporte de la capital, una fase de ascenso a la División de Honor del fútbol sala femenino en la que toma parte, en calidad de anfitrión, el Zona Franca. El club que preside Óscar Torres afronta la cita con la totalidad de la plantilla a su disposición, tras superar algunas de sus jugadoras molestias que arrastraban de los últimos partidos de la competición liguera, y con toda la ilusión del mundo por alcanzar finalmente su objetivo de regresar a la máxima categoría un año después de perderla.

El torneo se presenta como un todo o nada en tres días porque sólo habrá un vencedor, el primer clasificado de la fase, un grupo que componen cuatro conjuntos. La dificultad de ganar la fase de ascenso es obvia por el altísimo nivel de los tres rivales que le han caído en suerte a las pupilas de Kiko Oliva. Sin embargo, por motivación y ganas de volver a la elite sin duda no va a quedar.

También la expectación parece significativa entre la afición gaditana, por lo que es poco menos que seguro que el Portillo va a registrar grandes entradas.

El entrenador del Zona Franca apuesta por un moderado optimismo. "La gente está muy enchufada, con ganas", indica, reconociendo que en una competición tan corta "se depende de muchos factores, del arbitraje, la suerte, aunque la suerte se trabaja. El trabajo está hecho, las chicas están mentalizada y si somos capaces de mantener nivel de la temporada creo que podemos conseguir el objetivo del ascenso".

Sobre sus rivales, Kiko Oliva explica que al Santa Rosa lo conoce poco aunque advierte del potencial de la Liga de Valencia. "Además, ha ganado la Copa de Valencia al Bimi Lenare, descendido de la División de Honor", señala, reconociendo que "empezar ganando, o por lo menos no perdiendo, puede ser fundamental".

En cuanto a los otros dos, del Casarrubios basta decir que es filial del Navalcarnero, "uno de los dos equipos más potentes de España", y del Collado Villalba, que descendió también en 2007, que "a priori es el adversario más complicado".

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