Cádiz | málaga · la crónica

Revés para la reflexión

  • Infructuoso El Cádiz pierde un partido marcado por el gol del Málaga a los 12 segundos pese a que se hace merecedor de, al menos, un empate Evidente Pese al derroche, se hace palpable que es necesaria la llegada de gente con pólvora

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El Cádiz no mereció perder contra el Málaga, está claro, pero el encuentro de ayer quizá ha servido para abrir los ojos del cadismo en un momento de la temporada en el que, teóricamente, aún da tiempo para la reacción. El equipo de Calderón había sido capaz de iniciar una remontada considerable en las últimas semanas, pero ayer sufrió un parón que hace daño en la moral, por más que el conjunto amarillo hiciera méritos para lograr, al menos, un empate.

Sin embargo, la lectura debería ir un poco más allá. Si el objetivo del equipo sigue siendo el de estar, al menos, en la pelea por el ascenso hasta el final, se comprueba que el conjunto gaditano ha quedado mermado tras las bajas de Lucas Lobos y Pavoni. En esta ocasión, sólo estaban Gustavo López y Casas como recambios para el ataque porque Calderón optó por no llamar a Bienve. Se necesitan efectivos para que no falte nunca la munición. Aunque no se buscan salvadores y sí complementos para lo que hay, que es bueno, salta a la vista que se requiere la llegada de futbolistas con claridad ante la portería contraria. Después serán o no titulares, pero para ir a la guerra, el Cádiz debe hacer un esfuerzo y pertrecharse como Dios manda. El club lo está intentando y hay que esperar un desenlace positivo y, si es posible, rápido.

Porque para haber sacado algo del choque contra los malacitanos habría hecho falta tener en el campo algún futbolista con mayor capacidad para traducir el peligro en goles. El esfuerzo realizado por el Cádiz fue conmovedor y hay que valorar en su justa medida lo que supone acorralar al Málaga como lo hizo casi en todo momento, pero faltó el gol. La gran tragedia del fútbol.

Encajar un gol a los 12 segundos del inicio de un partido es un palo demasiado duro para cualquiera. Sin embargo, el cuadro amarillo se rehizo y pudo empatar en el minuto 12 con un remate de Bezares. También se pudo haber puesto con una desventaja mayor por el gol anotado por Antonio Hidalgo en el 14, pero el árbitro lo anuló por una falta de Salva a Fleurquin. El conjunto local atacaba abusando del pelotazo, pero aún así era capaz de llegar al área malaguista en múltiples ocasiones. Bezares pudo ser objeto de penalti en el minuto 24, pero el pésimo Caballero Herreros le pitó falta al linense. La mejor ocasión era de Enrique, con un remate acrobático. Se crearon más ocasiones, pero Nano desperdició dos de ellas y confirmó su divorcio con la afición. Aunque, ¿acaso alguna vez hubo amor...?

Había que esperar una segunda mitad eléctrica. Calderón mostraba sus intenciones dando entrada a Gustavo López y a Gastón Casas. Era un claro mensaje a su propio equipo, que captó la idea y se fue hacia arriba desde el primer momento. La pena es que lo hacía a trancas y barrancas, con un juego demasiado directo en ocasiones, pero anulando la voluntad de un rival que no está acostumbrado a sufrir tanto.

Muñiz conocía las limitaciones del Cádiz y hacía daño presionando su salida del balón. Parri no bajaba a recibir, como habría sido necesario, y había que ampararse en las arrancadas de Cristian, Raúl López y Gustavo López, sobre todo. También intervino mucho Enrique y él tuvo la ocasión más clara en la segunda mitad con un disparo cruzado que despejó Goitia, sin que hubiera ningún delantero para remachar, de manera incomprensible.

Fue un quiero y no puedo, un ejercicio de empuje sin recompensa. El árbitro tampoco ayudaba y señalaba algunos fueras de juego inexistentes, pero en líneas generales hay que hablar de un equipo que lo da todo, que apura sus recursos y que es capaz de encerrar a un rival de primer nivel. Pero parece que esto no basta y hay que solucionarlo en los despachos. Con fichajes, aún hay tiempo para todo.

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