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El Angliru será el juez

  • La mítica cima asturiana decidirá antes de llegar a Madrid el ganador de la Vuelta, que partirá de Nimes

El director de la Vuelta, Javier Guillén (c), posa junto a Fernando Escartín, José Ramón Lete y Juan Ignacio Zoido. El director de la Vuelta, Javier Guillén (c), posa junto a Fernando Escartín, José Ramón Lete y Juan Ignacio Zoido.

El director de la Vuelta, Javier Guillén (c), posa junto a Fernando Escartín, José Ramón Lete y Juan Ignacio Zoido. / javier lizón / efe

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La Vuelta a España 2017, que saldrá por primera vez desde Francia (el 19 de agosto, en Nimes), ofrece una nueva invitación a los escaladores con un recorrido que incluye nueve finales en alto, entre ellos, el Angliru, el penúltimo día, y el inédito Los Machucos, en Cantabria, además de una contrarreloj la última semana de competición, de 42 kilómetros.

La ronda española, este año afrancesada con dos etapas completas en territorio galo, sigue fiel a su sello de identidad: montaña, finales en alto y alicientes que buscan mantener la emoción hasta la meta Madrid, aunque reduce los kilómetros y muros de porcentajes excesivos. Desde el paseíllo en la romana y taurina Nimes hasta Cibeles nadie se podrá relajar en las tres semanas de carrera, pero los favoritos se jugarán el triunfo en el tramo final, con una crono de 42 kilómetros en Logroño y los ascensos a Los Machucos y al infierno del Angliru, que regresa tras cuatro años de ausencia.

Una Vuelta para gladiadores dispuestos a vivir batallas de principio a fin. Para ello, nada mejor que comenzar en un escenario distinguido, como Nimes, con una crono por equipos de 14 kilómetros en torno a algunos de los monumentos de la época romana que se conservan en la ciudad. La Maison Carree, un templo construido en el año 17 antes de Cristo, servirá de lanzadera.

La segunda etapa se disputará íntegramente en suelo francés y los velocistas disfrutarán de una de las escasas oportunidades para lucirse antes de entrar a España. Desde la tarraconense Prades el pelotón afrontará la primera jornada de montaña con meta en Andorra, con un aperitivo para los favoritos en la Comella, a siete kilómetros de la meta. Tras otra opción para los velocistas llegará el primer final en alto en la quinta etapa. Desde la playa de Benicassim hasta el monte de Alcossebre, con un recorrido rompepiernas.

La segunda semana no será precisamente un paseo. Como último esfuerzo antes de la primera jornada de descanso llega el alto de Cumbres del Sol, en el corazón de la Costa Blanca alicantina, donde ganó Tom Dumoulin en 2015. Después, y con jornadas llanas intercaladas en Murcia y Tomares, en la provincia de Sevilla, tres etapas con final en alto harán la primera selección de candidatos. La primera, en la cima de Calar Alto (2.400 metros), el punto más elevado de la provincia de Almería, donde se coronó Igor Antón en 2006. Antes de llegar al observatorio astronómico hay que subir Velefique, presente en una jornada con 3.434 metros de desnivel. Después, La Pandera y, antes de la segunda jornada de descanso, las cimas de Sierra Nevada hasta llegar el techo de los 2.600 metros del Alto Hoya de la Mora. Entonces el pelotón saltará en avión hasta Logroño para afrontar el tramo final. En juego el maillot rojo.

La crono individual de 42 kilómetros será el principio del final. Cantabria será uno de los jueces de esta edición con la llegada a Los Machucos, la gran novedad de La Vuelta 2017: 14 sinuosos kilómetros más conocidos como el Collado de la Espina, con tramos con rampas a más de 20% y un tramo que alcanza incluso el 28%. Dos etapas de media montaña más serán el aperitivo antes del explosivo final de Angliru, juez en la Vuelta de 2017. Regresa la prueba cuatro años después allí, donde levantaron los brazos José María Jiménez (1999), Gilberto Simoni (2000), Alberto Contador (2008), Juan José Cobo (2011) y Kenny Elisonde (2013).

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