Ahora sí, el encuentro que marcará el destino

  • Los amarillos, concentrados desde ayer en Chiclana, se conjuran para no repetir errores y conseguir ante un rival al alza un triunfo que los aleje de la zona delicada

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Ahora sí, después de 38 jornadas de competición, llegó el momento de gritar a los cuatro vientos que el Cádiz encara ante el Nástic de Tarragona el encuentro más importante de la temporada. Lo triste es que la relevancia de los tres puntos en juego no otorgan otro premio que el de dar un pasito más hacia el objetivo de amarrar la permanencia en la categoría de plata. Y es que son sólo tres puntos los que separan a los inquilinos del Ramón de Carranza del agujero, razón suficiente para encarar el encuentro con mayor motivación si cabe que si lo que estuviera en juego fuera una plaza puntera.

Todo lo que no sea ganar los tres puntos puede meter en serios problemas -más aún- a los amarillos, que en esta ocasión tendrán ante sí a un rival directo en la pelea por encontrar la tranquilidad cuanto antes. Si el Cádiz suma 46 puntos, idem de lo mismo acumula el Nástic, aunque con un diferencia notoria a la hora de saltar al césped de Carranza: la moral. Los rojillos, hundidos en la tabla hace apenas dos meses, han enlazado un racha espectacular de siete partidos invictos de la mano de César Ferrando que los ha llevado fuera de las posiciones de descenso; el Cádiz, por su parte, siente cada vez más vértigo, sigue con su irregular marcha y de los últimos 12 puntos por los que ha luchado tan sólo ha cazado uno. Razones para preocuparse.

Por ello, para liberar de la espalda de los jugadores este lastre y realizar el enésimo ejercicio de fortalecimiento del aspecto anímico tras una semana tan complicada como la que ha vivido el vestuario amarillo, Raúl Procopio ha decidido -por primera vez desde su llegada al banquillo- concentrar a la plantilla en el hotel Vincci Costa Golf de Chiclana. Concentración máxima para preparar una cita que va a marcar, para bine o para mal, el devenir del equipo en esta aciaga campaña. El varapalo de Vigo escoció mucho, y más aún el recibimiento que tuvo el equipo en su vuelta a los entrenamientos, cuando un grupo de aficionados exigía explicaciones a la cara a los jugadores. Son cosas que si aún siguen presentes hay que hacer desaparecer.

Para tratar de remediar alguno de los males que padece el Cádiz sobre el terreno de juego, el entrenador amarillo introducirá dos cambios notorios en el once inicial que ya han quedado claros a lo largo de la semana. Miguel García compartirá el doble pivote en el centro del campo con Andrés Fleurquin, mientras que César Caneda cederá su lugar en la defensa al colombiano José Julián de la Cuesta. Asimismo, Kamil Kosowski volverá a jugar de inicio en la banda derecha en detrimento de un Enrique que viene demostrando que aporta más al juego amarillo cuando entra en acción procedente del banquillo. Por lo demás, el resto del equipo titular lo formarán los que lo hicieron en Balaídos. Limia podrá demostrar que es el que menos culpa tuvo en los cinco tantos que recibió el pasado domingo; Cristian, Paz y Raúl López estarán en defensa junto al mencionado De la Cuesta; Gustavo López jugará en banda izquierda, Natalio actuará de enganche y Dani será la punta de lanza del ataque gaditano. En cuanto a la lista de convocados, una novedad por encima de todas: la presencia del guineano Sambegou Bangoura, que ocupará el banquillo en lugar de un Gastón Casas aún tocado por el golpe que recibió durante uno de los entrenamientos de la semana. Prestos para saltar al campo cuando sea necesario también estarán Contreras, Gonzalo Vicente, Bezares, Enrique y Manu Barreiro.

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