Indemnizan con 60.000 ý a los familiares de un paciente que murió de infarto sin ser atendido

  • Los hechos ocurrieron el pasado 15 de enero de 2007, cuando el paciente, de 52 años, acudió junto a un compañero del trabajo al centro médico del municipio aquejado de un fuerte dolor en el pecho, sudoración profusa y demás síntomas relacionados con el infarto de miocardio.

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La viuda y las dos hijas menores de un paciente fallecido el pasado enero en Chiclana, debido a un infarto por no dispensarle en el servicio de urgencias del centro médico de la localidad los tratamientos necesarios, recibirán 60.000 euros de indemnización por parte de la aseguradora AMA.

Según ha informado en un comunicado la asociación del Defensor del Paciente, las partes han llegado a un acuerdo extrajudicial ante el juzgado de primera instancia número cuatro de Chiclana.

Los hechos ocurrieron el pasado 15 de enero de 2007, cuando el paciente, que tenía 52 años, acudió junto a un compañero del trabajo al centro médico del municipio aquejado de un fuerte dolor en el pecho, sudoración profusa y demás síntomas relacionados con el infarto de miocardio.

Allí fue atendido por un médico sin especialidad alguna en urgencias ni MIR, según la nota, quien se limitó a hacerle un electrocardiograma, que a pesar de que arrojaba de forma automática el diagnóstico de «infarto de miocardio, ventrículo derecho», no supo interpretar, ni tampoco consultó a un especialista o supervisor, y se limitó a dejar al paciente tendido en la camilla en reposo.

Al poco tiempo se repitió el infarto de miocardio, ya con parada cardiorrespiratoria, y el facultativo alertó al 061, que atendió al paciente, ya moribundo, con maniobras de reanimación.

En la demanda han sido fundamentales la presentación de dos pruebas periciales, una de un forense y otra de un cardiólogo con experiencia quirúrgica, coincidentes ambos en la mala praxis apreciada y en el no seguimiento de los estándares mínimos de actuación en los protocolos de la sociedad española de cardiología.

Se reclamaban 80.000 euros, calculados según la doctrina de «pérdida de oportunidad», ya que no se sabe a ciencia cierta si a pesar de haber dispensado al paciente todos los medios científicos y técnicos hubiera o no sobrevivido.

Tras la audiencia previa, la familia aceptó el ofrecimiento de 60.000 euros realizado por la aseguradora.

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