Carnaval

Tangos y pasodobles se abren paso en una jornada espectacular

  • Miles de personas abarrotan las calles del centro de Cádiz en busca de coros y chirigotas en un magnífico día soleado que invita a disfrutar de una fiesta que se prolonga durante horas

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¿Qué le verán a esto? Ni andar ayer por las calles se podía. Mucha gente de fuera, mucha. Riadas desde la avenida principal y la carretera de Astilleros. Y encima, el tiempo acompañando como nunca. Un sol de escándalo. No se recuerda tal bonanza meteorológica en el primer fin de semana de Carnaval desde hace tiempo. Gafas de sol desempolvadas. La cerveza era mejor recibida que nunca a mediodía.

Cámaras de fotos y de vídeo para inmortalizar a los carnavaleros. Ni un paso podían dar los más conocidos sin ser demandados para retratarse. Pasión por las caras mediáticas de la fiesta. Mareas humanas en busca de una copla. ¿Dónde está el Carnaval?, preguntaban de manera abstracta los más despistados. Por favor, ¿el barrio de Las Viñas? Y había donde elegir, sin duda. A los coros y agrupaciones callejeras se habían unido muchos conjuntos de los del Concurso Oficial. Selu y sus 'enteraos' por Columela. El Yuyu, ante la iglesia de San Agustín recomendando a los 'viajeros' que cogieran el AVE. El Love y los suyos, pese a los achaques propios que los tienen más p'allá que p'acá, demostraban en La Catedral que los viejos rockeros nunca mueren. La plaza de El Cañón estaba imposible. Tanto es así que Quico Zamora, que ha cogido la regencia del establecimiento hostelero de este rincón, confesaba haberse quedado sin avituallamiento a las cinco de la tarde. Una hora antes aplaudían a rabiar cientos de personas a la comparsa de los hermanos Márquez, 'La secta de los carapapas'. Aplaudir era meritorio.

La gente, entre la que predominaban acentos foráneos, se apretujaba tanto que sacar las manos de los bolsillos era una odisea.

Cádiz era una encerrona. Un videojuego donde te salía desde cualquier esquina una sorpresa. Bien un coro perteneciente a los tres carruseles 'oficiales', bien los otros que no son de Ascoga o una ilegal. O un romancero. Como el de Paco Mesa, 'La duquesa Cayetana se quedó con las ganas', que actuaba en Rosario ante La Gorda te da de comer. Mesa estaba al quite. La experiencia es un grado. "Dentro de poco la gente se irá a ver la cabalgata y estaremos más a gusto cantado", decía con ese porte de dandy con el que interpreta al novio de la duquesa.

Por allí pasaban los espías de la 'GIA (Guatifó Intelligence Agency)', mostrando unas geniales gabardinas de espía confeccionadas con papel de estraza.

Los guatifó intentaban, de pasacalles, pasar desapercibidos colocándose un periódico con dos agujeros en las mismas narices. No lo conseguían. El inconfundible ritmo de la caja de Caracol daba el cante. Paco Leal, por la misma zona, saludaba a todo el mundo disfrazado de "Victoria Sicre", una firma de lencería femenina.

Horas antes, sobre la una y media de la tarde, la batea del coro de Nandi Migueles, 'El coro del futuro', se podía ver a la altura de la calle Enrique de las Marinas desde la confluencia de Ancha con calle San José, donde cantaba el tanto dedicado a la crisis el coro 'Los Cañamaque' , de Quico Zamora y Faly Pastrana. A esa hora era posible transitar por Ancha, tomada a ambos lados por vendedores ambulantes de todo tipo, incluso de gafas de sol, "tapavasos", como le llaman también los coristas, un elemento indispensable para superar la falta de descanso. Predominaba el público familiar, los más adolescentes estaban todavía en brazos de Morfeo.

Quico Zamora, con el tipo de su coro, se situaba delante del tractorista, "porque no tengo ánimos para subirme a la batea, por lo de mi madre, pero no concibo tampoco el domingo de Carnaval sin disfrazarme".

Suena el tango alusivo a la dictadura del comandante Castro, ese que dice a Fidel "saca a los negros de ese callejón". La batea dobla a la izquierda al llegar a la confluencia con la calle Sagasta.

El prestigiado comparsista Antonio Trujillo 'Catalán' iba por Novena hacia la plaza del Palillero, donde se congregaban numerosos personas, atraídas por las ilegales que cantaban en varias de sus esquinas.

Mientras cruzaba la calle Valverde la comparsa 'A los que se les ve la pluma', de Jonathan Pérez, que junto a la comparsa 'Los partitura' de Clavaín y Reyes, y la chirigota 'Los a la big a la band a la big band blues', de Paco Cárdenas, Ramón Peñalver y Paco Rosado, participan el próximo 7 de marzo en la II Noche Carnavalesca de Villarreal (Castellón), que organiza la Asociación Cultural Gaditana, y que contará previamente con un pregón del presidente de la Asociación de Autores.

Por la calle Valverde iba también José Luis Soto, hermano mayor de la cofradía del Nazareno de Villareal, con su esposa, su hija y sus padres, que está estos días en su Cádiz natal y que ya está pensando en la estación penitencial del próximo Viernes Santo.

A las dos y media de la tarde en la calle Montañés, a la altura del monasterio de la Piedad, ofrecía su repertorio el coro 'Los celtas largos y con boquilla', de Francisco Cárdenas y Antonio Martín, mientras que en la plaza de Candelaria, donde se iniciaban dos de los recorridos, se concentraban otros nueve con la intención de los cuatro primeros 'El supercoro', el femenino 'Tirabuzones', 'La estudiantina' (juvenil) y 'La bien nacida', para terminar en la calle Hospital de Mujeres, y los viñeros de 'La jarca de Manué', 'Quillo ten carma', 'Cuando yo me pel' y 'El trocadero de Puerto Real', concluir en la plaza de Mina, de donde partieron los del tercer itinerario, 'La reserva', 'La musigadité', 'El coro del futuro', 'Los Pabellones' y el de Valdés 'Los que mueren por la pipa de la Paz..'.

A esa hora el público que abarrotaba las calles del centro de Cádiz ya pasaba de la cerveza y la manzanilla y empezaba a pensar en llevarse también algo sólido a la boca, y desde el Palillero subían por Javier de Burgos, donde se encontraba la chirigota 'Los políticos', de Luis María Rodríguez.

Por la calle Columela, buscando a su coro 'Los piratas del Cadibé' entre un enorme gentío, caminaba Emilio Aragón, que se recupera de la dolencia que le tiene de baja y que por eso motivo a decidido no incorporarse a la batea del grupo que dirige Luis Frade.

Sacramento abajo, a espaldas del desaparecido Teatro Andalucía, que también forma parte de la historia del Carnaval, cantaba la chirigota 'Las muchachas del congelao', de Antonio Pedro Serrano el Canijo, mientras y 'Los enteraos', de Selu García Cossío, pum, pum pum, esperaban turno para cantar en las escaleras de Correos "no sabe tú ná'.

Las chirigotas callejeras se aferraron a su perenne ilegalidad e invadieron, un año más, las calles del casco antiguo de Cádiz.

En Sagasta, a la altura de San Lorenzo, y alrededores desfilaron las agrupaciones callejeras en lo que ya se considera como carrera oficial cada fin de semana de Carnaval al que acude numeroso público deseoso de vivir el Carnaval más espontáneo, el de la calle

El cuarteto 'Aromas de la Caleta' arrancaba risas a granel del personal con su habitual desparpajo y algo de poca vergüenza porque no se cortaron en sacar 'chuletas' para leer las letras de su repertorio.

Mención especial y recordatorio hizo este cuarteto al nuevo presidente Barack Obama, al que dicen conocer y que no es ni blanco ni negro, sino más bien tostaíto en la Caleta. Que al final va ser de Cádiz.

A pocos metros de distancia, pero sin estorbar, la conocida como chirigota de los scout estrenaba un cachondo tipo de turista que no dejó indiferente a nutrido grupo de seguidores que escuchaba con atención. Como siempre, letras ingeniosas (van a la Riviera Maya con mallas y chanclas de playa) y estribillo interactivo para que el personal participe.

Salvador Fernández Miró no paraba con su romancero 'La máquina del tiempo' y tras actuar en una calle se iba rápidamente en busca de otro rincón en donde ofrecer de nuevo su repertorio de este año.

No será difícil encontrar a este infatigable romancero todas las noches de Carnaval entre semana.

Por la zona de San Lorenzo y aledaños también pasaron, entre otras, las chirigotas de las niñas, varios romanceros y muchas ganas de juerga, como las que demostró la chirigota con el tipo de la danza del vientre.

La apacible jornada de domingo avanzaba entre tangos, pasodobles, cuplés e incluso algún que otro popurrí para los más valientes y miles de personas que disfrutaron como nunca.

A las cinco y media de la tarde de ayer todavía había coros por el Palillero y por San Francisco, y 'La reserva' llegaba a la plaza de San Juan de Dios. Por Canalejas, en la acera opuesta la verja del muelle, Bruno García, el concejal delegado de Turismo, no salía de su asombro ante tanta gente.

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